lunes, 22 de febrero de 2016

El nombre de la rosa (III).

"Hasta entonces pensaba que los libros hablan de cosas, humanas o divinas, que existían fuera de los libros. De repente, me di cuenta de que a menudo los libros hablan de libros, es decir, que es como si hablasen entre ellos. A la luz de esta reflexión, la biblioteca me  parecía todavía más inquietante. Era el ámbito de un largo y secular murmullo, de un diálogo imperceptible entre pergaminos, algo vivo, un receptáculo de poderes que una mente humana era incapaz de dominar, un tesoro de secretos originados en innumerables mentes, que habían sobrevivido a la muerte de aquellos que los habían producido o de aquellos que los estaban transmitiendo."
Umberto Eco, El Nombre de la Rosa.


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