jueves, 4 de febrero de 2016

El miedo.

“Cuando experimentas una emoción, por ejemplo la emoción de miedo, hay un estímulo que tiene la capacidad de desencadenar una reacción automática. Y esta reacción, por supuesto, empieza en el cerebro, pero luego pasa a reflejarse en el cuerpo, ya sea en el cuerpo real o en nuestra simulación interna del cuerpo. Y entonces tenemos la posibilidad de proyectar esa reacción concreta con varias ideas que se relacionan con esas reacciones y con el objeto que ha causado la reacción. Cuando percibimos todo eso es cuando tenemos un sentimiento.”-Antonio Damasio

Por Laura Álvarez

Todos en nuestra vida experimentamos el miedo, a la oscuridad, a los monstruos, al agua son miedos comunes pero también hay otros miedos que cambian a lo largo de la vida según las experiencias vividas. Pero conservar algún sentimiento de temor o alerta especial frente a situaciones que nos puedan poner en riesgo y tener respuestas apropiadas frente a ellas, sin que interfieran en la vida cotidiana, es positivo. 

La amígdala, situada en el sistema límbico, es clave para uno de los instintos más primitivos, básicos e imprescindibles para sobrevivir: el miedo. Cuando cualquier animal se enfrenta a un peligro, la amígdala se dispara y le fuerza a reaccionar para protegerse. 

El biólogo Mayr propuso la existencia de tres tipos de miedos distintos en función del estímulo desencadenante:
  • Miedo no comunicativo, producido como consecuencia de seres no vivos. 
  • Miedo ínterespecífico, que surge en relación a otros animales. 
  • Miedo intraespecífico, que se produce como consecuencia de otros individuos de la misma especie. 
En todas las situaciones que producen miedo hay un denominador común que es su capacidad para poner en funcionamiento en la persona el sistema de conducta aversiva, que proporciona la activación necesaria para evitar la situación o escapar de ella. Un miedo es una manera de estar alerta ante situaciones de peligro, de ir por la vida tomando precauciones. Una persona que no siente ningún tipo de miedo o de temor, cruza la calle sin mirar sin viene un coche. De alguna manera, el miedo es un sentimiento protector. Pero el problema del miedo es que está relacionado con la ansiedad y el pánico, que nos paralizan.

La ansiedad, es la respuesta ante una situación imaginada, que no está sucediendo ahora mismo, sino que es algo que va a ocurrir o que crees que podría ocurrir en el futuro y que es interpretada como una amenaza, que puede ser tanto física (la posibilidad de tener un accidente de tráfico, la posibilidad de encontrarte con un lobo en el campo), como psicológica (quedar en ridículo delante de todos). Es decir, la ansiedad se produce cuando miras hacia el futuro y piensas que vas a vivir una situación que crees que tendrá consecuencias horribles para ti. La ansiedad está producida por las “horribles” consecuencia que algo podría tener de llegar a producirse. 

Y el pánico, es el miedo exagerado, que escapa de lo racional y que paraliza a la persona. El cerebro procesa de manera muy diferente los miedos que provienen del exterior y los que se originan en el interior de nuestro organismo. Y en los segundos, la activación de la amígdala no es necesaria para que aparezca el pánico. 

Por ultimo decir que el miedo es sano y que debemos utilizarlo para aprender y mejorar pero debemos evitar la ansiedad y el pánico ya que nos convierten en personas débiles y vulnerables. Es decir por ejemplo si estas en el mar haciendo surf debes tener "miedo sano" ya que no te debes fiar del mar, debes estar atento, pero no debes tener pánico ni ansiedad porque entonces el mar se convertiría en tu enemigo y al no pensar con claridad acabarías ahogándote. 



"Tengo miedo de todo el mundo,
del agua fría, de la muerte.
Soy como todos los mortales,
inaplazable.

Por eso en estos cortos días
no voy a tomarlos en cuenta,
voy a abrirme y voy a encerrarme
con mi más pérfido enemigo."

-Pablo Neruda. 

Fuentes: 

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