jueves, 4 de febrero de 2016

Descartes (VIII): la ontología cartesiana.

El concepto central de la ontología cartesiana es la noción de substancia. Descartes define “substancia” como “una cosa que existe de tal manera que no necesita a ninguna otra para existir”. Substancias en principio serían tres: la res cogitans (el Yo), la res extensa (el Mundo) y la res infinita (Dios), aunque si fuéramos estrictos, de la definición cartesiana de substancia se deduciría que la única realidad verdaderamente existente sería Dios, pues es Dios la única cosa que sólo necesita de sí mismo para existir; el YO y los seres materiales, al haber sido creados, necesitan de Dios para existir luego no serían substancia en sentido estricto. Sin embargo esta consecuencia no la sacará Descartes, pero si lo hará Spinoza que defenderá que lo único verdaderamente existente es Dios,(panteísmo) siendo todas las demás cosas atributos de éste. 

Para salvar este escollo, Descartes distingue entre dos clases de substancias: 

a.- La substancia infinita (Dios), a quien conviene absolutamente esta definición

b.- Las substancias finitas (almas y cuerpos), que no necesitan de nada más para existir salvo de Dios. (Por tanto, una substancia finita no necesita para existir de ninguna otra substancia finita: el alma, por ejemplo, no necesita del cuerpo para existir, de aquí se sigue, inmediatamente, el dualismo cartesiano).

Por otro lado, Descartes dice que a cada substancia le corresponde un atributo. El atributo constituye la esencia de la substancia y se identifica con ella. Cada una de las substancias finitas posee un solo atributo: el alma es pensamiento y los cuerpos son extensión.

En tercer lugar, las diversas formas como está dispuesta la substancia se llaman modos. Por ejemplo, un cuerpo (substancia) es extensión (atributo) que tiene una figura determinada (modo). Substancia, atributo y modo son pues los tres conceptos fundamentales de la metafísica cartesiana. 

Podemos esquematizar la ontología cartesiana como sigue:

Substancias
Atributos
Modos
Subs. Infinita: Dios
Infinitud y Perfección
No tiene (no sufre modificaciones)
Res cogitans o Alma
Pensamiento
Dudar, imaginar, sentir, afirmar...
Res extensa o Mundo
Extensión
Figura, posición, número, movimiento...


A. LA RES INFINITA (Dios). Descartes no es un teólogo, ni pretende hacer teología, es más, tiene buen cuidado de no intrometerse en terreno tan peligroso ( no debemos olvidar que Descartes tiene muy presente el juicio a Galileo, por no hablar de la muerte en la hoguera de Giorgano Bruno). Así pues Descartes no hace más que asentir ante lo que los teólogos escolásticos habían destacado como perteneciente a la naturaleza divina que son las siguientes características: 

- Infinito
- Perfecto
- Eterno
- Inmutable
- Inmaterial
- Independiente
- Omnisciente (lo conoce todo)
- Omnipotente (lo puede todo)

Si bien es verdad que Descartes resaltará aquellas cualidades que le sirven para elaborar su metafísica. Así, por ejemplo destacará la perfección e infinitud de Dios por encima de su omnipotencia

B. LA RES COGITANS (el YO): las características esenciales del Yo son:

- Pensamiento: El YO es una substancia cuya esencia consiste en pensar; de hecho, podemos decir que el YO no es otra cosa que PENSAMIENTO. Cuando Descartes afirma que el YO es una “res cogitans”, es decir, una cosa que piensa, está afirmando que el YO es un conjunto de actividades mentales, una mente al fin y al cabo: “es una cosa que duda, que afirma, que niega, que quiere, que no quiere, que imagina también y que siente...” La res cogitans sería la substancia, el pensamiento el atributo y el afirmar, negar, dudar... modos de la substancia. 

- Inmaterial carece de cualquier tipo de materialidad y es completamente independiente del cuerpo. Este hecho le llevó a Descartes a encontrar un problema: ¿cómo se comunica el alma (el yo) con el cuerpo de tal forma que parece dominarlo y éste obedece todo lo que el alma dicta? 

- Es creado. El yo, no es autónomo, sino que necesita de otro para existir, necesita de un dios creador. Pero, sin embargo, su independencia en relación con la res extensa es absoluta, así, Descartes no encontrará contradicción alguna en afirmar la voluntad libre del YO y la absoluta determinación del mundo, se trata de dos cualidades opuestas de substancias diferentes.

C. LA RES EXTENSA (el mundo material): El mundo se define por el atributo de la extensión; es básicamente extensión cuantificable, es decir, espacio (con sus tres dimensiones: altura, anchura y profundidad). El hecho de que las realidades materiales no sean más que extensión, es decir, longitudes cuantificables, produce que los objetos para Descartes tengan las mismas características que las figuras geométricas. De hecho el mundo que concibe Descartes es un mundo absolutamente geométrico.

Descartes, siguiendo a Galileo, habla de dos tipos de características de las realidades materiales: las características o cualidades primarias y las características o cualidades secundarias. La diferencia entre unas y otras es que las CUALIDADES PRIMARIAS LE PERTENECEN AL MUNDO, es decir son absolutamente objetivas: las cosas tienen esas cualidades. Las CUALIDADES SECUNDARIAS, en cambio, ÚNICAMENTE TIENEN EXISTENCIA EN NUESTRA IMAGINACIÓN, son subjetivas, le pertenecen a nuestra manera de conocer pero no le pertenecen al mundo.
  • CUALIDADES PRIMARIAS: Por eso las cualidades primarias ( o MODOS de la substancia) de las cosas son las que se deducen del atributo de la extensión y son las cualidades de toda figura geométrica: magnitud, figura, situación, movimiento, duración, número…etc
  • CUALIDADES SECUNDARIAS: las cualidades secundarias son, como hemos dicho, cualidades que habitualmente estamos acostumbrados a atribuirles a las cosas pero que en realidad sólo son producto de mi imaginación. Éstas son: los colores, los olores, sabores, calor, frío... etc.

El mecanicismo.

Descartes, con la división de la realidad en tres substancias pretende que las leyes que rigen en cada una de estas tres substancias sean diferentes. Así cada uno de los ámbitos de la realidad podrá estudiarse de forma diferente. En lo relativo a Dios, a la substancia Infinita, que sea la teología quién especule, pero que la teología no se meta en el de la res cogitans, ámbito de la filosofía (que posteriormente reclamará la psicología) ni tampoco en el ámbito de la Res extensa, ámbito propio de la física y la ciencia matemática.

Descartes ha planteado un mundo material donde lo único que puede ser conocido son las cualidades matemáticas de los objetos (magnitud, figura, posición...) y no el deseo de perfección que tienen las cosas, ni la finalidad ni el propósito como pensaba Aristóteles. Las cosas no tienen deseos, ni finalidades, ni propósitos, como pensaba la física y metafísica aristotélica. Las cosas, para Descartes, están compuestas por masas, volúmenes, longitudes...etc y sus comportamientos no hay que atribuirlos a deseos, propósitos o finalidades sino a LEYES NATURALES. ¿cuáles son estas leyes? Precisamente las que estaban descubriendo Kepler, Galileo y sobre todo (un poco después) Newton1

El mundo es, por tanto, un GRAN MECANISMO formado por un conjunto de objetos que se mueven unos a otros según estas leyes. Dios no interviene en este movimiento; Dios únicamente creó el autómata, lo puso a funcionar y así permanecerá eternamente mientras Dios no decida destruirlo. En un mundo como el propuesto por Descartes está claro que LA TEOLOGÍA NO TIENE NADA QUE DECIR, puesto que es un mundo completamente independiente de Dios. El estudio de este mundo queda en exclusividad a LOS CIENTÍFICOS y a la CIENCIA. Con esta visión del mundo Descartes logra precisamente su objetivo fundamental en filosofía: crear un modelo filosófico (una ontología) que suministre un fundamento a lo que de hecho estaban ya haciendo los físicos, los químicos y los astrónomos del siglo XVII. Con esta visión, el mundo medieval aristotélico queda definitivamente abandonado y la ciencia moderna, con el respaldo de la filosofía cartesiana despegará.

Dentro del mundo también hay que incluir el cuerpo humano, que es la máquina más perfecta de la creación, pero máquina al fin y al cabo. Lo que hace del ser humano una ser especial es que participa de un alma inmaterial e inmortal, pero su cuerpo funciona de la misma manera y bajo los mismos principios que el de cualquier otro animal El mecanicismo cartesiano conlleva una posición ética que hoy en día no sería admitida: los animales son meras máquinas y no merecen ningún tipo de consideración moral, por lo que desde el punto de vista ético lo mismo sería torturar a un animal que desguazar una máquina.


1 El mundo material de Descartes funciona como un gran MECANISMO, un gran autómata donde las cosas actúan “ciegas” reguladas por leyes, de la misma forma que todos los movimientos de las piezas de un reloj de cuerda responden a causas precisas que pueden ser determinadas. Todo ocurre por necesidad, porque así lo dictan las leyes naturales. Estas leyes serían: 
A) El principio de inercia: cada cosa persiste en su estado de reposo o de movimiento mientras no sea alterada por una causa ajena a ella. 
B) Principio de Dirección del movimiento: todo cuerpo en movimiento tiende a moverse en línea recta. 
C) Principio de choque y conservación de la cantidad de movimiento: si un cuerpo empuja a otro le cede parte de su movimiento. Un cuerpo en reposo no puede ser causa de ningún movimiento porque no tiene movimiento que ceder.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Lo más visto...