martes, 2 de febrero de 2016

Descartes (VI): demostración de la existencia de Dios.

Hay una idea que está en mi mente que es diferente a todas las demás, la idea de un ser perfecto e infinito, es decir, la idea de Dios. Partiendo de este hecho Descartes demuestra la existencia exterior de esta idea (no sólo su existencia como idea). Y lo va a hacer siguiendo tres argumentos:

a. Argumento de la infinitud. Entre las ideas que tenemos en la mente está la idea de infinito; ¿puede ser el yo causa de lo infinito?, nuestro yo, nuestra mente, es una realidad finita y no puede ocurrir que una realidad finita sea la causa de un efecto infinito, por tanto debe haber una realidad infinita que sea la causa de nuestra idea de infinito; esta causa debe ser necesariamente Dios, que se define precisamente por ser un ser infinito. Esta demostración podemos encontrarla en las Meditaciones; en el Discurso tenemos una variante de la misma que toma como punto de partida la idea de perfección (en lugar de la de infinito) y, por lo demás, se desarrolla de igual manera: La idea de perfección que hay en mí, sólo puede haberla producido un Ser Perfecto

b. Argumento de Dios como causa de mi ser. Este argumento aparece en el Discurso y es como sigue: si yo hubiera producido todas las perfecciones que poseo, también me habría dado las que no poseo y cuyas ideas están en mí (hubiera querido ser omnisciente o todopoderoso). De ahí que estas ideas de perfecciones están puestas en mi mente por una realidad infinita y perfecta, Dios. De la misma manera puedo conocer algunas de las propiedades de Dios: si encuentro alguna perfección en mí, la elevo al grado máximo y se la atribuyo a Dios, en cambio si encuentro algún defecto en mí, (“la duda, la inconstancia la tristeza y cosas parecidas”) esto es por mi naturaleza limitada y mortal, por tanto lo niego de Dios. Así Descartes concluye que Dios es inmaterial, porque todo lo material es un compuesto, todo compuesto testimonia dependencia, la dependencia es un defecto, Dios no puede tener defecto alguno, así pues Dios es inmaterial.

c. Argumento ontológico(1); este argumento, que ya había sido formulado por Anselmo de Canterbury en el siglo XI, se basa en las propiedades necesarias que tiene que tener una idea para ser dicha idea. Por ejemplo: cuando concebimos la idea de triángulo tenemos, necesariamente que concebirla con tres lados ya que si lo pensamos con cuatro lados, no sería un triángulo sino un cuadrado. Por tanto la proposición “un triángulo tiene tres lados” es una proposición necesariamente verdadera. De la misma forma la proposición “Dios existe” es necesariamente verdadera, pues Dios es una idea que representa a un ser infinitamente perfecto y cuando pensamos al ser perfecto, éste debe tener todas las perfecciones y, puesto que lo que existe es más perfecto que lo que no existe, Dios debe existir realmente (no solamente como una idea). Si no existiese, entonces no sería Dios pues siempre podríamos imaginar a un ser más perfecto, a saber: aquel que tuviera las perfecciones del anterior más la existencia. Por tanto debemos aceptar como verdadera la proposición “Dios existe” puesto que sostuviéramos lo contrario, “Dios no existe” estaríamos contradiciéndonos pues estaríamos afirmando que el ser perfecto no existe, lo cual es imposible.

Con esto Descartes ya ha demostrado y fundamentado sólidamente dos realidades fundamentales, dos substancias: Dios y nosotros mismos o, si se quiere, Dios y el pensamiento. Y lo ha hecho por la aplicación de su método. Estamos tentados a pensar que la revolución teórica que Descartes prometía se queda en nada: otra vez, como en la escolástica, todo gira en torno a Dios. Para valorar la filosofía cartesiana en su justa dimensión debemos tener en cuenta que:

a) Dios no es una realidad que se supone dada de antemano, el pilar o punto de partida de la reflexión filosófica como ocurre en la filosofía cristiana, sino que, por el contrario, el punto de partida es el YO, la propia conciencia individual y la existencia de Dios debe demostrarse a partir de otra realidad más evidente, el cogito. 

b) Un mismo término, “Dios” puede designar realidades muy diferentes en boca de uno u otro filósofo. El Dios cartesiano no es un Dios personal, una divinidad a la que adorar para que intervenga en nuestro favor. No, el Dios cartesiano es pura razón, es la razón humana elevada al infinito. Se trata de un Dios filosófico, que inspirará la filosofía de Spinoza y acabará desembocando en el panteísmo y, finalmente, en el ateísmo.

1 La denominación de “argumento ontológico” procede del filósofo alemán del siglo XVIII Inmanuel Kant (aunque el argumento había sido formulado por primera vez mucho antes, en el siglo XI por Anselmo de Canterbury

3 comentarios:

  1. Lo unico valido aquí es lo que dijo Descartes, no lo que tu entiendes que dijo ni como lo interpretas. Hacer eso es ponerte a su nivel, y no es el caso. Asíque las ultimas a) y b) no sirven. Es tu interpretación.

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  2. Un ejemplo: Descartes dijo: "Bajo el nombre de Dios entiendo una sustancia infinita, eterna, inmutable, independiente, omnisciente, omnipotente, por la cual yo mismo y todas las cosas que existen han sido creadas y producidas"

    Es decir, para Descartes, Dios es anterior al hombre lo que va encontra de tu a) y dice que es 'omnisciente' lo que va en contra del panteismo que señalas en tu b). Y ojo que le llama 'sustancia', descartando que sea 'razon pura' como mencionas.

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    Respuestas
    1. Nono, no es que me quiera poner al nivel de Descartes, pero lo interesante de los filósofos es poder pensar a partir de lo que ellos dicen, no repetir como loros.
      Al hablar de la prioridad entre el hombre y Dios hay que distinguir entre el orden del Ser y el orden del conocimiento. Dios aunque como sustancia sea anterior al hombre es posterior en el orden del conocimiento descansa en la primera verdad que es el cogito. Esto es una novedad en relación a la escolástica.
      Que sea omnisciente confirma lo que yo digo, que es una razón pura ¿Qué otra cosa significa "omnisciente"? y que el Dios de Descartes es la referencia del Dios de Spinoza (panteísta) es algo reiteradamente reconocido por este último.
      Saludos

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