martes, 5 de enero de 2016

Un mundo sin quejas.

Por Raquel Santos-Juanes.

En 2006 Will Bowen, un pastor de origen estadounidense, comenzó su proyecto el Reto de los 21 días. Dos años más tarde debido a su éxito decidió publicar el libro Un mundo sin quejas para compartir con muchísima más gente sus experiencias, conocimientos e ideas.


Si algo no te agrada, cámbialo.
Si no lo puedes cambiar, cambia tu actitud.
No te quejes.
Maya Angelou

¿En qué consiste el proyecto? En aprender a eliminar esta forma de expresión que resulta tan nociva para nuestra vida. Para ello se utilizaron (y se utilizan) unas pulseras de color morado que debían cambiarse de una mano a la otra cada vez que la persona se quejase, criticase o cotillease. Si se conseguía mantener la pulsera 21 días en la misma mano el objetivo se habría conseguido, pues se habría creado un nuevo hábito. Al ser consciente de lo que dices y cambiar tus palabras, cambias la forma de pensar ¿Y cuál es el objetivo? Está claro, dejar de quejarse y de ello se seguirá una vida más feliz tanto para ti como para las personas que te rodean. ¿Qué es “quejarse”? Quejarse es hablar de las cosas que no te gustan más que de las que sí te gustan. Nuestra vida depende de nosotros mismos y de nuestros pensamientos y resulta inútil describir cosas que no son como nos gustarían (quejarse) si no hacemos nada para cambiarlas o al menos intentarlo.

Existen cuatro etapas en este reto:
  1. Incapacidad inconsciente
  2. Incapacidad consciente
  3. Capacidad consciente
  4. Capacidad inconsciente
Incapacidad inconsciente

En un principio ignoramos (somos inconscientes de) cuanto nos quejamos. Este proyecto no consiste en eliminar las quejas rotundamente para siempre sino en convertirlas en algo muy esporádico (en cuanto a criticar y cotillear sí se pretende eliminarlo al completo). Debemos observarnos y preguntarnos si cuando nos quejamos lo hacemos por una causa verdaderamente grave y nos daremos cuenta de que casi siempre no. No hace falta más que poner ejemplos: lo mucho que tenemos que trabajar o estudiar, el poco tiempo libre para hacer lo que nos gusta, pocas horas para dormir, si no se nos valora el trabajo, si otra persona se comporta mal con nosotros... Por mucho que nos quejemos de estas cosas no van a cambiar mágicamente y si nosotros no las podemos modificar podemos cambiar la actitud (como señalé antes). Pongamos un ejemplo de los mencionados: tengo que estudiar mucho y poco tiempo para lo que “me gusta”. En vez de verlo así y sé que resulta difícil, podemos considerar que no estamos perdiendo el tiempo sino que lo estamos aprovechando pues tenemos la oportunidad de aprender más cosas que nos serán útiles(o no, pero el saber no ocupa lugar) y además si lo hacemos ahora no tendremos que volver a estudiarlo para una o varias recuperaciones donde realmente si estaríamos perdiendo tiempo para otras cosas.  Hasta ahora nos empezaríamos a dar cuenta de lo mucho que nos quejamos y nuestra incapacidad para evitarlo.

Incapacidad consciente

En este momento seríamos conscientes de cuanto nos quejamos. Podemos creer que al hacerlo llamaremos la atención y conseguiremos compasión pero al final quizá terminemos aislados porque los demás piensen que les quitamos la buena energía o las ganas de vivir. Al contrario hay otras personas que en una situación grave conservan el optimismo y te llenan de energía. Por otra parte debemos darnos cuenta de que si las personas de nuestro entorno se quejan mucho es muy probable que nosotros también lo hagamos pues los semejantes se atraen. Aquí se asocian las críticas al cotilleo, ya que hablar mal de alguien a sus espaldas es quejarse de esa persona. Uno de los principales motivos por los que criticamos es porque queremos vernos mejor ante una comparación. La gente segura de sí misma no presume, disfrutan de sus capacidades y asimilan sus debilidades, y no necesitan crear buena impresión en los demás o decir lo increíbles que son porque se sienten bien con ellos mismos. Si nos fijamos en los defectos en los demás es porque nosotros también los padecemos sino no nos fijaríamos y esta es la perfecta forma para corregirlos. Del mismo modo lo bueno que admiramos en los demás nos es atractivo porque nosotros mismos lo tenemos y también es la manera perfecta para sacarlo a relucir. En vez de deprimirnos e inventar excusas debemos apoyarnos a nosotros mismos y sentirnos seguros con nuestra inseguridad, tal y como explica el autor.

El éxito viene de fracasar una y otra vez sin perder el entusiasmo.
Winston Churchill


Capacidad consciente

En este momento ya comenzaríamos a cambiar con menos frecuencia nuestra pulsera de mano puesto que seríamos más cuidadosos con nuestros comentarios. Comenzaremos a pensar mejor lo que decimos (si no tienes nada bueno que decir de una persona, mejor no digas nada). Será una etapa de mucho silencio lo cual es normal. El silencio nos permite saber cuándo una persona es especial para nosotros pues seremos capaces de pasar mucho tiempo con ella sin decir una palabra, disfrutaremos simplemente por su compañía. Hablar mucho sólo revela que no estamos a gusto. El silencio es útil para reflexionar y concentrar las palabras en algo constructivo y no en un mero diálogo de quejas. Por otro lado, nuestras palabras son mucho más significativas de lo que pensamos e incluso llegan a tomar un importante papel en la dirección de nuestra vida. Si comenzamos a llamar a las personas o sucesos que nos acontecen de forma que estimulen nuestra energía positiva, entonces nos daremos cuenta de que pueden llegar a ser de gran ayuda y no molestos. Por ejemplo, sustituir: adversidad por reto, tengo que por voy a, problema por oportunidad…

Capacidad inconsciente

Es la última etapa del proyecto y llegar a ella requiere mucho tiempo y sobre todo mucho esfuerzo. Durante este tiempo habremos reorganizado nuestra forma de pensar. Seremos capaces de no quejarnos (capacidad) sin notarlo (inconsciente). Las personas felices y positivas son más agradables y es placentero tenerlas cerca. Ser más positivo consiste en hablar de las cosas que queremos en vez de quejarnos de lo que no queremos. Las personas se sentirán más a gusto cerca de nosotros y alcanzaremos más de lo que nunca imaginamos. Hay que darle tiempo, buscarlo y sucederá. Tiene sentido quejarse (expresar tristeza, dolor o descontento) en ocasiones. Explicárselo a alguien que pueda ayudarte es saludable de manera que puedas obtener lo que quieres en un futuro y no dañar a una persona por algo que ocurrió en el pasado. Muchas veces necesitamos compartir nuestros sentimientos sobre algo que sucedió y esto es positivo sin falta de reproducir los acontecimientos ni lo que alguien dijo. 

Conclusión 

No debe confundirse el hecho de realizar a una persona un comentario sobre un error con el fin de que pueda arreglarse y una queja. Lo primero mejora tu situación, lo segundo conlleva consecuencias que no quieres para ti.

Debemos recordar que si alguien nos critica es por miedo e inseguridad y nosotros no pagaremos con la misma moneda porque si esa persona se fija en el defecto es que ella también lo padece, además nos conoceremos, estaremos a gusto con nosotros mismos y sabremos nuestras virtudes y debilidades que trataremos de reforzar. Existen los cambios a partir de la insatisfacción sin falta de quejas explicando con paciencia lo que queremos.  Atraemos lo que pensamos y las personas felices y saludables nos rodearán si nosotros también lo somos.

Fuente: http://dejemosloporescrito.blogspot.com.es

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