viernes, 22 de enero de 2016

La verdad está ahí fuera, solo hay que buscarla


Por Miguel Obeso

Estamos convencidos de que la percepción que tenemos del mundo exterior es la correcta. Creemos a pies juntillas lo que estamos viendo. Del entorno recibimos estímulos que son “aspectos” de la realidad capaces de activar nuestros receptores sensoriales. Pero son solamente una parte de la realidad, ya que algunos aspectos de la misma no son captados (p. ej. los espectros ultravioletas o infrarrojos no son captados por nuestros ojos). De la misma forma la percepción de ese entorno, supongamos una paisaje campestre, no puede ser idéntica entre dos personas, una de las cuales está, por ejemplo, auditivamente disminuida. El sonido del viento, del arroyo, de los pájaros, probablemente no estará en el registro auditivo percibido por la segunda. Pero el cerebro es un sistema complejo que no solamente procesa información sensorial. Existen factores subjetivos (experiencias pasadas, motivaciones, intereses, …) que condicionan y dan sentido a la información que llega al mismo. Si esta persona perdió su audición de forma progresiva puede que aún mantenga recuerdos de registros auditivos que ahora ya no oye pero, que de alguna manera, incorpore a las sensaciones como recuerdo. Esto no podría ocurrir de forma alguna en el caso de que su problema auditivo sea de nacimiento.

En definitiva, la percepción (1) es un proceso psíquico-físico a través del cual interpretamos la información captada por los sentidos. Evolutivamente, y a lo largo de nuestra vida, hemos aprendido como es el espacio natural y por ello recreamos la realidad externa, que es personal, basada en programas genéticamente determinados pero que adquiere una tonalidad emocional única.

Lo que nos lleva directamente a la pregunta, ¿qué es real? (2)

En la película Matrix (3) se aborda este tema desde la perspectiva del Mito de la Caverna de Platón. En Matrix todos viven conectados a un programa de realidad virtual. Las experiencias que tienen los humanos son creadas mediante estímulos artificiales. Así lo expresa Morfeo (Laurence Fishburne):“¿Qué es real? ¿De qué modo definirías real? Si te refieres a lo que puedes sentir, a lo que puedes oler, a lo que puedes saborear y ver, lo real podría ser señales eléctricas interpretadas por tu cerebro”. En otra excelente película, El show de Truman (4), se aborda la manipulación de la realidad y el engaño: Truman (Jim Carrey) es un hombre atrapado por una realidad impuesta, ficticia, creada por una gran cadena de televisión para servir de espectáculo a las masas, en un reality show, con el propósito de conseguir audiencia. Truman ha nacido y se ha criado en un inmenso montaje cinematográfico, manejado desde fuera por los directivos de la cadena y el productor. Truman solamente conoce lo que ve, su realidad, hasta cuando alguien, que viene del mundo real, le dice que todo (familia, trabajo, amistades,…) es ficticio. Aunque inicialmente se niega a creerlo, llegado el momento se plantea dudar, y es cuando comienza su liberación y el conocimiento de lo que existe fuera de aquel mundo falso.

Pero no necesitamos obras de ciencia ficción para plantearnos hasta qué punto lo que percibimos por los sentidos es necesariamente real. Los filósofos llevan siglos planteándose esta cuestión. Antes de que la física, la fisiología, la biología,… adoptaran el método experimental y observaran empíricamente los procesos subyacentes a la percepción visual; antes de que la psicología investigase científicamente los procesos cognitivos, en el siglo VI a.C. los filósofos se preguntaron ya por la realidad y por la fuente de nuestro conocimiento.

HERÁCLITO DE ÉFESO y PARMÉNIDES DE ELEA iniciaron un camino en el pensamiento de la humanidad al plantearse el valor de la información sensorial en relación con la razón (logos) que descubrimos tanto en el orden causal de la naturaleza como en nuestra manera inteligible de conocerlo y expresarlo. Los dos contrapusieron la opinión a la razón, la apariencia a la verdad, los sensible a lo inteligible, coincidiendo en negar que la percepción sensible nos mostrara el verdadero ser de las cosas, pues éste se descubría mediante la razón. Aunque parten de un supuesto contrario en la impresión que recibimos del mundo y nuestro modo de juzgarla, con ellos se inicia la sospecha sobre el valor de lo percibido, la idea de que los sentidos son engañosos mostrándonos apariencias, que la verdad sólo se descubre racionalmente y, en definitiva, la negación del valor del conocimiento sensible frente al inteligible.

Frente a estas ideas y al dualismo de PLATÓN, ARISTÓTELES afirma “Nada hay en la mente que no haya estado antes en los sentidos”. Esta idea se convirtió casi en el lema de la línea de pensamiento empirista, que culminó con Hume, y que defiende, respecto a la sensibilidad, que nuestro conocimiento procede de ella y no puede extenderse, por tanto, más allá de la experiencia. La experienciaes el origen de nuestro conocimiento y el límite del conocer (los límites de nuestro conocimiento están marcados por los límites de nuestra experiencia).

El racionalismo, que inició DESCARTES, sostiene que el ENTENDIMIENTO no sólo produce conceptos sin necesidad de la experiencia, sino que podemos conocer la realidad construyendo un sistema a partir de esos conceptos, dejando de lado la sensibilidad (y la experiencia).

KANT, filósofo del idealismo transcendental, está de acuerdo con el racionalismo en lo primero, pero en desacuerdo con lo segundo. Con el empirismo está de acuerdo en cuanto al límite, no al origen. Para este pensador ninguna de las dos corrientes resolvía el problema del conocimiento, sino que cada una de ellas llevaba a la razón a un extremo igualmente erróneo. Kant afirma que “todo conocimiento comienza con la experiencia, pero no todo lo que hay en el conocimiento procede de ella”, y establece una diferencia fundamental: la diferencia entre conocer y pensar. Los “elementos” del conocimiento son la sensibilidad y el entendimiento, que tiene características distintas y opuestas entre sí: la sensibilidad es pasiva (se limita a recibir impresiones y nos suministra intuiciones), por el contrario el entendimiento es activo (los objetos son pensados y de ahí proceden los conceptos).

A raíz de lo que él llamó giro copernicano, las Matemáticas y la Física comienzan a considerarse Ciencia (conocimiento verdadero universalmente válido), siendo este conocimiento independiente de la experiencia5. Las ideas de Kant fueron absolutamente innovadoras en el pensamiento filosófico, rompiendo los esquemas rígidos en la concepción del conocimiento y poniendo las bases para el desarrollo de futuros movimientos vanguardistas.  Es el caso de la TEORÍA DE LA GESTALT (6), que revolucionó la psicología de la percepción, y cuya idea principal es que el cerebro elabora los estímulos que recibe del mundo externo, rigiéndose por principios que organizan la percepción: dualidad figura/fondo y una serie de leyes (proximidad, similitud, cierre, continuidad, etc.).

El Arte, como la Ciencia, es una forma de conocer la realidad, pero ¿cómo aborda el arte la realidad? Para JORGE WAGENSBERG (7), Ciencia y Arte son dos formas de conocimiento. Pretenden, a la larga o a la corta,comprender la realidad, pero la ciencia intenta comprender con la mínima ideología posible, mientras que el arte no solo no tiene inconveniente en ello sino que con mucha frecuencia se convierte en un modo de transmitir toda una cosmovisión. El Arte, sin restricciones, exploraría territorios del conocimiento por otros medios distintos de los puramente científicos; al prescindir del principio de objetivación no puede evitar que sus inquietudes y representaciones dependan del hombre, y por tanto de su entorno y su momento histórico.

Los IMPRESIONISTAS (8) pintaban lo que veían, no lo que sabían. Su única preocupación era la luz y el color. Plasmaban las formas de modo no acabado, impreciso y vaporoso. El artista intentaba captar el momento, el instante, sin preocuparle las formas que subyacen.

“Impresión, sol naciente”. C. Monet

CLAUDE DEBUSSY utilizaba estructuras más libres que las clásicas, acentuando el color tímbrico y los estados de ánimo (por ejemplo en “Preludio a la siesta de un fauno”).

Frecuentemente nos parece que ciencia y arte están íntimamente relacionados. La creatividad y la capacidad de mirar la realidad desde un ángulo diferente es algo que comparten9. Matemáticos y artistas han convergido en una visión “apriorística” de la realidad. El artista holandés M. C. ESCHER decía “Sólo quienes intentan cosas absurdas alcanzarán lo imposible”, y durante 73 años investigó el terreno de lo increíble, se dedicó a transformar la materia real en imágenes irreales, buceó en el concepto de infinito, investigó el mundo de las simetrías y de las metamorfosis… Siempre le obsesionó el conflicto entre la realidad y la forma de plasmarla en el plano. Jugó con la representación en tres dimensiones para generar obras que saltaban por encima de las normas (p. ej. de la Geometría Euclidiana), produciendo efectos tan imposibles como llamativos o llevando al límite las posibilidades que le permitía dicha representación10.

"Vivimos en un mundo ordenado y bello… y no en un informe caos como a veces parece” M. C. Escher

1 Investigando la percepción. Grupo de trabajo percepciones visuales



4 El show de Truman: la manipulación de la realidad y el engaño para conseguir espectáculo y audiencia. (Web)


6 Teoría de la Gestalt: leyes y principios fundamentales


8 La unión de las Artes y la Ciencia: El Impresionismo. (Blog)


10 Inspirations. Cristobal Vila (Video)

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