viernes, 15 de enero de 2016

La influyente presión del grupo: seres manipulables.

Por Sara Suárez

Correctamente podríamos definir la presión de grupo como: la influencia de otras personas en tus decisiones, actitudes, formas de pensar. Nosotros la hemos estudiado como una de las condiciones subjetivas de la percepción, y hoy decido tratarla por ser, seguramente, la más peligrosa para los adolescentes.

¿Por qué ha de serlo? La presión de grupo tiene una doble cara. Por un lado, puede resultar positiva, por ejemplo cuando un amigo nos motiva para que practiquemos deporte o estudiemos. Pero por otro, y como suele ser más frecuente a estas edades, también puede ser negativa. Los ejemplos más comunes son los acercamientos a las drogas (incluyendo alcohol y tabaco) que sufren muchos adolescente al ser convencidos por sus amigos. Resulta gracioso; nos creemos los reyes del mundo pero somos incapaces de dar un "no" por respuesta, de actuar conforme a nuestros valores... reconocemos en, numerosas ocasiones, la veracidad de algo que consideramos erróneo por el simple hecho de no llevar la contraria, y eso es lo que nos interesa estudiar.

Solomon Asch fue un prestigioso psicólogo estadounidense del siglo pasado, mundialmente conocido por sus diversos trabajos en psicología social. Entre 1951 y 1955, Asch realizó un experimento sobre el comportamiento de los seres humanos ante la presión social. Quería conocer cuáles eran las tensiones psicosociales que empujaban a una persona a actuar en contra de sus creencias, valores, e incluso percepción.

EL EXPERIMENTO DE ASCH: En un principio todo parece normal, un grupo de sujetos se van a someter a un experimento. Pero, en realidad, tan solo uno de ellos era el sujeto crítico (era inocente y desconocedor de lo que iba a suceder), el resto eran cómplices, colaboradores del experimento.



Las pautas a seguir eran simples: el experimentador mostraba tarjetas de dos en dos. En la primera de ellas estaba la línea de referencia (que llamaré X para facilitar la explicación) y en la segunda otras tres líneas (A, B, C) , todas verticales. Los sujetos debían reconocer cual de las tres líneas ( A, B, o, C) tenía la misma longitud que la línea X. El sujeto crítico siempre contestaba en una de las últimas posiciones para así conocer las respuestas de los demás.

En los dos primeros pares de tarjetas los actores contestaron correctamente. En las siguientes, de manera errónea y unánime. En total participaron 35 sujetos críticos de forma experimental (debían dar sus respuestas en voz alta y, por lo tanto, estaban expuestos a la presión de grupo), y 25 sujetos críticos en un grupo de control (en el que debían responder por escrito). El porcentaje de error fue notablemente mayor cuando los sujetos estaban expuestos a la presión social. También se observó que, aún cuando el sujeto crítico no cedía y decía la respuesta correcta, mostraba un aparente malestar.

En el video que se muestra a continuación, podemos ver el experimento de Asch, gracias al cual se pudo observar la gran influencia que pueden llegar a tener las opiniones de los demás sobre nuestras creencias. Resulta increíble que incluso podamos llegar a ceder cuando la decisión a tomar es tan objetiva como determinar que longitud de una línea es la certera. Somos seres manipulables.


FUENTES:
http://jovensalud.net/site/view/tema.jsp?id=146&num=1
http://www.psicoglobalia.com/la-presion-del-grupo-y-su-importancia-en-los-adolescentes/
http://www.ugr.es/~aula_psi/LA_CONFORMIDAD__EXPERIMENTO_DE_SOLOMON_ASCH.htm
http://blog.isdfundacion.org/2012/07/31/experimentos-psicosociales-n%C2%BA1-la-influencia-social/

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