lunes, 25 de enero de 2016

Invitación a la lectura.

“No voy a recomendar a nadie la lectura como no pretendo aconsejar la dulce y fiera práctica del coito o la degustación de ese amigo de los hombres, el vino. Toda pasión tiene sus peligros y sólo los idiotas sueñan con una vida apasionadamente segura, como sólo los exangües buscan una seguridad apática. Quien no quiera mojarse que no aprenda a nadar, ni se atreva a amar o a beber. Y que no lea tampoco o que sólo lea para aprender, para destacar, para hacerse sabio o famoso, es decir: para seguir siendo idiota. El que valga para leer, leerá: en pergamino, en volumen encuadernado en piel, en libro de bolsillo, en hoja volandera o en la pantalla del ordenador. Leerá por nada y por todo, sin objetivo y con placer, como quien respira, como quien se embriaga o enreda sus piernas en las de alguien apetecible. Sólo eso importa, cuando la pasión manda. Y así he leído yo no toda mi vida pero sí en los mejores momentos de mi vida. Ahora retrocedo un poco y acaricio con los ojos esta sobrecargada biblioteca con la que vivo, en la que vivo. Es como la farmacia de un viejo alquimista, donde pueden buscarse analgésicos y afrodisíacos, tónicos y conjuros diabólicos, visiones de gloria o pesadilla y la seca agudeza descarnada que revela lo real. Ya es hora de volver a ella.”

Fernando Savater

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