jueves, 21 de enero de 2016

El emocionante mundo de las emociones

Por Laura Antón.

Riley, la protagonista de la película “Inside out”, es una chica de 11 años que por motivos ajenos a ella debe mudarse, lo que implica comenzar de cero en una nueva ciudad. Este hecho se ve reflejado en su personalidad, la cual sufre un cambio radical, deja de ser una niña risueña a estar constantemente enfada. Como todas las personas, Riley está en manos de sus emociones: Alegría, Tristeza, Miedo, Ira y Asco. Estas se representan por diferentes personajes y viven en la mente de todas las personas, en “el centro de control” y, desde ahí, deciden el comportamiento que Riley adoptará en cada momento. Esto simplemente es un método para poder explicar lo verdaderamente fundamental de la película, qué es el funcionamiento de la mente con relación a la personalidad, las emociones y el comportamiento..

Alegría fue la primera emoción que Riley tuvo al nacer y es la encargada de dirigir a todas las demás, de modo que su función es predominar sobre el resto. Alegría además de ser la emoción principal, desempeña un papel fundamental, ya que es la encargada de que todo vuelva a su estado habitual tras una situación conflictiva. Tristeza es otra de las emociones que toma gran protagonismo en la película, debido a que es la causante del problema pero también la solución. Ira es una de las emociones que va a tener un mayor protagonismo durante el nudo de la película, actuando como líder de las emociones a raíz del problema causado por Tristeza. Asco, que durante el desarrollo de la película no asume un papel principal, pero es importante porque tiene como finalidad proteger al organismo, por ejemplo de alimentos en mal estado como enfermedades que puedan ser transmitidas por contacto. Miedo al igual que a Asco no se le da mucha importancia. Es el encargado de mantener a salvo a las personas y por tanto se podría definir como un avisador del peligro.

Con estos personajes se explica el funcionamiento de la mente, los recuerdos, los comportamientos,… con relación a la vida real. Como es de esperar, algo tan complejo como es la mente debe estar organizado, y así lo muestra la película. Desde el “centro de control” y de forma colaborativa definen la personalidad, la actitud frente a determinadas situaciones, el comportamiento… de cada persona. En primer lugar, durante el día una persona acumula recuerdos, que se transforman en esferas de diferentes colores, dependiendo de la emoción que predomine en cada momento (azul=tristeza, ira=rojo, miedo=morado, asco=verde y alegría=amarillo). Al finalizar el día estos son enviados a un almacén: “la memoria a largo plazo”. Hay un área diseñada para deshacerse de aquellos recuerdos que no tengan importancia. También otra zona diseñada para los denominados “recuerdos esenciales”, que son aquellos que suponen un hecho importante en la vida de una persona.


Las emociones no son estáticas sino que evolucionan con el paso del tiempo y con los acontecimientos y esto se refleja en el análisis de las emociones de los padres, dominados por la Ira (en el caso del padre) o de la Tristeza (en el caso de la madre) Que la ira sea la emoción dominante no implica que dicha persona esté continuamente enfadada, sino que su personalidad es propia de personas con un carácter fuerte y que saben como imponerse sobre el resto cuando es necesario. Si la tristeza es la dominante, no supone que dicha persona sufra de una enfermedad mental que le produzca un estado de ánimo triste, sino que este predominio se puede ver en aquellas que muestran una mayor serenidad y paciencia. No solo se tratan los temas de las emociones y la personalidad, sino que también se hace referencia al subconsciente, la imaginación y al pensamiento abstracto.

Ahora bien ¿Por qué recomiendo esta película? En primer lugar porque se ha convertido en una de mis favoritas, pero más importante aún, es que para mi es importante conocer quién soy y por qué soy así, y considero que esta película, de manera entretenida, muestra un poco esto. Conocer cómo funciono por dentro solo es posible si se analizan los factores de uno en uno. ¿La personalidad varía según se crece?¿o con los acontecimientos vitales?
 
Desde hace varios años, se ha demostrado que es falsa la afirmación de “la personalidad no varía”. Desde mi punto de vista es totalmente incorrecta, dado que considero que ésta, depende del tipo de situaciones que la persona en cuestión, haya vivido. Siguiendo con este pensamiento, es sencillo deducir que las personalidades son por tanto muy diferentes, ya que están sujetas al efecto que dichos momentos causan sobre la persona. Es fácil de entender, que una persona que desde su infancia ha estado expuesta a estímulos agresivos, adopte una personalidad agresiva, dado que es posiblemente el único estado que ha conocido. Eso sí, estoy completamente segura de que esta persona durante su vida, seguramente recibirá estímulos diferentes que le pueden producir un cambio de personalidad, y esto puede ser debido a que mediante el desarrollo de actividades, mismamente laborales, estas le hayan causado una nueva sensación que para el individuo resultan más reconfortantes y placenteras. Evidentemente puede suceder que el cambio no se produzca, o una situación totalmente contraria, por ello pretendo dejar claro que las personalidades son iguales al número de personas que existen.
 
¿Nos dominan las emociones? ¿Hay que dejarse dominar por ellas las emociones? Antes de responder, diré que no es lo mismo dejarse “guiar” por las emociones que dejarse “dominar” por las emociones. La diferencia es bastante sencilla. Todas las personas estamos guiadas por las emociones, y digo guiadas porque, gracias a sus “consejos”, hacemos lo que hacemos y por lo tanto somos quienes somos. Si por el contrario estamos dominados por alguna de ellas, se estaría hablando de que ahora las emociones no colaboran todas juntas, sino que una de ellas ya no es que dirija al resto, es que se impone firmemente sobre las demás, generando que queden en un segundo plano. Para comprender mejor esta idea, voy a hablar de cada emoción por separado.
 
LA TRISTEZA: La tristeza se define como un sentimiento negativo caracterizado por un descenso del estado de ánimo habitual. La función de la tristeza es reforzar los vínculos sociales animando al grupo a prestar ayuda al individuo apenado. Todos alguna vez, hemos experimentado esta sensación, y eso es lo normal. Ha quedado demostrado que es una emoción necesaria para el correcto desarrollo de la inteligencia emocional. Gracias a ella se pueden transformar recuerdos tristes en alegres. Keltner y Ekman, científicos australianos, han conseguido probar que el sentimiento de tristeza ofrece una mayor capacidad de memorización. Lo preocupante sería si ese estado de tristeza se convierte en habitual durante un periodo largo de tiempo, esta situación supondría entrar en lo que se denomina, depresión.
 
LA ALEGRÍA: A primera vista puede parecer que estar en un estado continuo de alegría es positivo para las personas, pero no es así. Si la persona vive en un mundo de eterna felicidad, está dando por hecho que no hay peligros en su vida, lo que puede tener grandes consecuencias, debido a que, por desgracia, vivimos en un mundo en el que los peligros son constantes. Un ejemplo: digamos que una persona cree que todo es perfecto, que no hay peligros en ninguna parte, y que por lo tanto la emoción de la alegría la está dominando, causando en ella alteraciones cognitivas, tales como sentimientos de grandiosidad y exaltación de la autoestima.
 
EL MIEDO: Todos tenemos miedo, y eso es normal, muchas veces gracias a él podemos decir que estamos vivos. El miedo es el encargado de protegernos ante situaciones que pueden ser peligrosas y nocivas para nosotros. Si el miedo predomina en todas las acciones de nuestra vida, quiere decir que se ha impuesto, y por lo tanto estamos adquiriendo una obsesión. Me explico, supongamos que una persona poco a poco se convierte en miedosa, y continuamente renuncia a hacer actividades que anteriormente realizaba hasta el punto de no salir de casa.¿ Qué esta pasando?, pues sencillo, en su mente imagina todas aquellas situaciones que pueden darse, en el momento que el realiza una acción, adelantándose al futuro, y seguramente erróneamente. Ejemplo: salir a la calle. No va a salir a la calle porque: le pueden atropellar, robar, matar, tropezar etc.
 
EL ASCO: En un primer momento no comprendí muy bien las consecuencias que tiene que el asco domine. Está claro que gracias a él no ingerimos determinados alimentos que pueden estar en mal estado o resultar dañinos para el organismo, además de alertarnos de no tener contacto con personas que puedan transmitirnos enfermedades. Siendo la función principal promover y mantener la salud, haciendo que se potencien los hábitos higiénicos, saludables. Sin embargo, en su vertiente más negativa, el asco también es utilizando como un mecanismo de control social. Se ha llegado a sugerir que el asco interpersonal se encuentra en la base del trato discriminatorio a otras personas. Si llega hasta tal punto, lo que está ocurriendo es que ha traspasado la función adaptativa y de protección de las personas.
 
LA IRA: La ira como el resto de las emociones contribuye positivamente a la adaptación del individuo a su entorno. La emoción de ira permite desarrollar de forma rápida conductas de defensa o ataque ante situaciones desagradables o generadoras de frustración. Esto se traduce en un comportamiento más agresivo y menos paciente.La ira se halla presente, en mayor o menor grado, en cualquier situación de pérdida o limitación de intereses o derechos, que se presente de forma inesperada o sorpresiva. En estas situaciones su función consiste bien en facilitar la autodefensa de la persona, bien en dotarla de los recursos que le permitan restablecer la posibilidad de conseguir los fines deseados. Centrándonos ahora en la parte negativa de esta emoción podemos observar a simple vista un efecto vigorizador, que se traduce en la acción de destruir o causar daños, siendo este un estado muy peligroso tanto para persona que lo padece, como aquellas que se encuentran en el entorno. Además provoca que dicha persona no reflexione, haciendo juicios rápidos, posiblemente equívocos. Pero mucho más importante son las consecuencias físicas que se pueden llegar a provocar, tales como problemas cardiovasculares.
 
En definitiva, está claro que todo en exceso es malo, y lo mismo ocurre con las emociones. Necesitamos todas y cada una de ellas para desarrollar nuestra personalidad, pero no debemos dejar que ninguna de ellas se exceda en sus funciones, porque como hemos visto solo lleva a sufrir situaciones perjudiciales para las personas que la sufren pero también para aquellas que forman parte de su entorno. El secreto… saber controlarlas y confiar en ellas.
 


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Lo más visto...