viernes, 29 de enero de 2016

Descartes (II): el método cartesiano.

Pasemos a exponer en qué consiste el método de Descartes. Una vez que hemos señalado brevemente el origen que este tiene y el contexto en el que Descartes lo desarrolló, lo importante es comprender en qué consiste este método y cuales son sus reglas o puntos fundamentales. Descartes considera que hay dos formas de conocer o de llegar a la verdad y es entorno a estas dos formas que va a articular este nuevo método: 
  • conocimiento por intuición; conocemos por intuición algo cuando lo hacemos de manera inmediata, es decir, como cuando una idea se nos presenta “se nos ocurre” sin ser la conclusión de un complejo razonamiento, sino que se nos muestra de pronto. Muchas veces estamos completamente seguros de algo intuido, de su absoluta veracidad por la forma tan clara en la que se nos presenta. Pues bien este va a ser el primer paso del conocimiento para el filósofo francés: la verdad, en primera instancia, es intuida, captada de manera inmediata (“como un fogonazo dentro de la mente”). Por la intuición la razón accede a ideas simples que serán la base del conocimiento. Mediante la intuición la razón reconoce la verdad de los axiomas1
  • conocimiento por deducción; Otras veces llegamos al conocimiento de algo no porque lo intuyamos de forma inmediata, sino porque lo deducimos a partir de ciertas cosas que ya conocemos. Esta es la forma “deductiva” del conocimiento: a partir de ciertas premisas (conocimientos o verdades conocidas) la razón es capaz de conocer otras verdades. Se trata de un proceso discursivo, una argumentación mediante la cual la razón establece nexos entre las ideas. Mediante la deducción la razón humana avanza en la demostración de nuevos teoremas. 
La deducción, en última instancia, siempre se apoya en la intuición de verdades evidentes. Descartes no se refiere aquí a una intuición sensible, sino a una intuición intelectual: 
“por intuición entiendo no el testimonio inestable de los sentidos, ni el juicio engañoso de la imaginación que produce composiciones sin valor, sino una representación que es asunto de la inteligencia pura y atenta, representación tan fácil y distinta que no subsiste ninguna duda sobre lo que se comprende en ella”. 
Estas dos formas de conocer (intuición-deducción) son articuladas por Descartes en torno a cuatro reglas, las REGLAS DEL MÉTODO que expone en las “Reglas para la dirección del espíritu” primero, y en el “Discurso del Método” después; cuatro reglas que delimitan un método para guiarse en el ámbito del conocimiento si uno no quiere extraviarse; éstas podemos resumirlas en cuatro conceptos, evidencia, análisis, síntesis y enumeración: 

A. Regla de evidencia. 
«No admitir jamás como verdadera cosa alguna sin conocer con evidencia que lo era: es decir, evitar con todo cuidado la precipitación2 y la prevención3, y no comprender en mis juicios nada más que lo que se presentara tan clara y distintamente a mi espíritu que no tuviese ocasión alguna para ponerlo en duda» 
O, lo que es lo mismo, no admitir algo de lo que pueda tener la más mínima duda (por pequeña que sea), no aceptar nada como verdadero que no se presente ante nosotros de manera evidente. Pero ¿qué es para Descartes lo evidente? La evidencia se produce sólo en la intuición, es decir, en un acto puramente racional por el que nuestra mente capta o "ve" de modo inmediato y simple una idea. La intuición es la captación intelectual inmediata de una idea. Inmediato implica que no hay una cadena deductiva de por medio y, por otra parte, que no hay mezcla con nada sensible (no median los sentidos o la experiencia para captar esa idea). Podemos decir que lo que es evidente es lo que es claro y distinto, lo que se presenta ante nuestra mente de manera absolutamente simple sin intermediarios de ningún tipo. 

-Ideas claras: Una idea es clara cuando podemos advertir todos sus elementos sin la menor duda (lo contrario es una idea oscura). 

-Ideas distintas: La idea será distinta cuando aparezca claramente diferenciada, separada y recortada de las demás, de tal manera que no podamos confundirla con ninguna otra idea. (se opone a idea confusa). 

Con la primera regla del método, Descartes no sólo enuncia un principio metodológico sino, y lo que es más importante, un nuevo criterio de verdad: la evidencia. Descartes considerará verdaderas las ideas evidentes, claras y distintas, y aquellas que puedan deducirse de las primeras. Así Descartes propone sustituir el criterio de verdad que hasta entonces había utilizado la metafísica: el criterio de adecuación aristotélico. Se afirmaba (según los escolásticos) que una proposición es verdadera si se corresponde, se adecua, con la realidad. El problema del criterio aristotélico es que da por supuesto precisamente aquello que se debe demostrar: que el orden del mundo se corresponde con el orden del pensamiento. 

El nuevo criterio sólo exigirá la adecuación del pensamiento consigo mismo. La verdad es inmanente al espíritu y a la subjetividad. Por ello la verdad equivale a la certeza y el criterio de verdad es nombrado también como criterio de certeza. La certeza es el asentimiento subjetivo a una verdad, pero para Descartes no existe una verdad objetiva ajena al espíritu, una verdad oculta o inalcanzable, sino que, por el contrario la verdad es precisamente lo que la razón reconoce como tal, es decir aquello de lo cual tenemos certeza absoluta4

B. Regla de análisis. 
“El segundo, en dividir cada una de las dificultades que examinara en tantas partes como fuera posible y necesario para resolverlas”. 
La segunda regla también está sacada de la geometría: Operar descomponiendo los problemas en sus elementos más simples y claros, esto es, en sus elementos verdaderos. Si lo único que podemos tomar por verdadero son los elementos simples de la realidad, como señala la primera de las reglas, es necesario que disolvamos toda realidad en sus constitutivos primeros. ¿Cómo reconocer cuando hemos llegado al final del análisis? ¿Cómo reconocer los elementos o ideas simples? Por su evidencia. El análisis llega a su fin cuando hemos alcanzado las ideas más simples, claras y distintas, aquellas de las que no podemos dudar, que son manifiestas a una mente atenta. 

C. Regla de síntesis. 
“Dirigir ordenadamente mis pensamientos comenzando por los objetos más sencillos y fáciles de conocer, para ascender, lentamente, como por grados, hasta el conocimiento de los más complejos”. 
Aquí se trata de hacer justamente lo contrario que al descomponer las cosas en los elementos más simples, construir los elementos complejos a partir de los elementos simples. Una vez que hemos llegado a los elementos simples de un problema hay que reconstruirlo en toda su complejidad, deduciendo todas las ideas y consecuencias que se derivan de aquellos principios primeros absolutamente ciertos. En el proceso deductivo no sólo reconstruimos lo complejo a partir de sus elementos simples y verdaderos, sino que ampliamos nuestros conocimientos con nuevas verdades: de lo conocido (los elementos simples) accedemos a lo desconocido mediante un proceso ordenado y riguroso de concatenación de ideas. La síntesis complementa al análisis y nos permite avanzar en la búsqueda de nuevas verdades (Volvemos a ver aquí el método geométrico: la geometría descompone las figuras en sus partes simples, para después volver a componerlas.) 

D. Regla de enumeración. 
“Hacer en todo enumeraciones tan completas y revistas tan generales que estuviera seguro de no omitir nada”. 
Esta es una manera de poner en práctica el orden que es lo que fundamentalmente busca el método de Descartes. Se trata de comprobar y revisar que no haya habido error alguno en todo el proceso analítico-sintético. La comprobación intenta abarcar de un solo golpe y de manera intuitiva la globalidad del proceso que se está estudiando. Se parte de la intuición y a ella se vuelve. Una vez comprobado todo el proceso, podremos estar seguros de su certeza.

1 Es importante que distingamos entre axioma y teorema. Los axiomas son aquellas verdades que, aún siendo verdades, no se pueden demostrar. Puesto que no se pueden demostrar no se conocen por deducción, sino por intuición. Los teoremas son, en cambio, aquellas verdades que se pueden conocer mediante deducción, es decir, que podemos llegar a ellos a partir de lo que ya sabemos. 
2 La precipitación consiste en tomar por verdadera una idea que no es evidente 

3 La prevención consiste en resistirse ante la evidencia, en negar la verdad de una idea evidente 
4 Otros filósofos no hacen coincidir verdad y certeza. Por ejemplo para Platón la verdad eran las ideas, los objetos inteligibles y los prisioneros encadenados tenían la certeza de que su mundo de sombras era real. Se equivocaban. La verdad de las ideas era independiente de la creencia de los seres humanos. 


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