miércoles, 27 de enero de 2016

Descartes (I). Objetivo de la filosofía de Descartes


Las matemáticas y la nueva manera de operar de la ciencia moderna van a ser lo que esté en la base del pensamiento de Descartes y de su método para conducirse en el conocimiento. Descartes va a vivir muy de cerca la revolución científica y se lamentará del enorme abismo trazado entre este nuevo tipo de saber y la filosofía aristotélica. Por esta razón, escribirá en el “Discurso del método” que, al término de su formación intelectual, se sintió desilusionado por no encontrar en la filosofía ningún conocimiento del que pudiera fiarse. Sin embargo en el estado que veía que se encontraba el conocimiento veía una isla: la geometría y la matemática. Así Descartes, en este mismo texto, alaba el amor por la geometría, que desde niño le inculcaron en su colegio de la Fleche, pues ve en éstas un conocimiento verdadero y firme. Esta confianza en las matemáticas y la geometría va a darle a Descartes la idea de utilizar un método que haga de la filosofía un conocimiento tan fiable como pudieran serlo las matemáticas o la geometría. Este método lo tomará del trabajo de matemáticos y geómetras que ya se enfrentan a la investigación desde el nuevo paradigma.

El método geométrico ha demostrado su solvencia desde hace siglos y Descartes estima que será fructífero aplicado a cualquier otra disciplina. Al fin y al cabo, la razón es una, el método uno y la ciencia una 1 .

Cabe preguntarse por qué a Descartes le interesa sobremanera encontrar un método que pudiera aplicar a la ciencia natural y a la filosofía. Habiendo constatado que la matemática es una ciencia de la cual se puede estar completamente seguro, bien podía haberse dedicado al desarrollo de esta disciplina y haber dado de lado a la filosofía. Descartes, ante todo, es un filósofo, y sabe que de nada sirve la matemática y la nueva ciencia si está desprovista de un fundamento metafísico, si no tenemos una TEORÍA DE LA REALIDAD QUE NOS VALGA PARA COMPRENDERLA. Descartes pretende suministrar un fundamento a la nueva ciencia así como a las matemáticas, UN MODELO DE LA REALIDAD SOBRE LA QUE APOYAR LOS NUEVOS CONOCIMIENTOS CIENTÍFICOS Y MATEMÁTICOS, ya que el modelo (hylemórfico) de Aristóteles se había quedado completamente desfasado. 

Podemos resumir las pretensiones cartesianas en dos ideas:

A Proveer a la nueva ciencia, como ha señalado García Morente, de una base metafísica, un fundamento ontológico, un modelo metafísico de realidad, ya que el que estaba operativo, la metafísica aristotélica, no funcionaba para la ciencia moderna (esto ya lo hemos expuesto más arriba: la metafísica aristotélica es fundamentalmente cualitativa).

B Proporcionar un método a la filosofía que acabe con las disputas absurdas y eternas de los escolásticos medievales. Según nos dice Descartes en la primera meditación, no tener un método con el que orientarse en el ámbito del conocimiento es como vagabundear por el mundo buscando un tesoro y pensar que por puro azar vamos a encontrarlo. Un método es necesario para todo el que pretenda alcanzar la verdad En su obra “Reglas para la dirección del espíritu” escribe:

1 En este aspecto Descartes rompe con la escolástica y la filosofía aristotélica. Aristóteles afirmaba, por ejemplo, que la geometría y la aritmética eran ciencias distintas y que por lo tanto los métodos de la geometría no podían valer en aritmética. Descartes se encargará de hacer ver lo contrario con el descubrimiento de la geometría analítica. 
Según los escolásticos el método de la ciencia natural y de la metafísica era el silogismo aristotélico. Aristóteles define el silogismo como “un discurso en el que, una vez concedidas ciertas cosas, se siguen o concluyen necesariamente otras distintas”. El silogismo consta de tres términos: el primer término o mayor, último término o menor y término medio. Como ejemplo puede valer: “todo hombre (B) es mortal (A); Sócrates (C) es hombre (B); luego Sócrates (C) es mortal (A)”. En este silogismo “A” es el término primero o mayor, “B” el medio y “C” el menor. 
¿Cuál es el problema? Que la conclusión no añade nada a lo ya sabido, si conocemos la verdad de la primera premisa, la que incluye el término medio y el mayor, ya sabemos la verdad de la conclusión. La primera premisa es siempre mas difícil de conocer que la conclusión, por lo que el silogismo no permite avanzar en el descubrimiento de nuevas verdades. Todo lo más sirve para ordenar lo ya sabido. La prueba mas evidente de lo inadecuada de la lógica aristotélica es el fracaso de la escolástica. 
Por el contrario, el método de la geometría parte de unas proposiciones simples y evidentes, los axiomas, y avanza hacia el descubrimiento de teoremas cada vez más complejos cuya verdad descansa en la verdad de los axiomas. El método geométrico ha alcanzado el éxito porque reproduce la estructura de la razón humana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Lo más visto...