sábado, 23 de enero de 2016

Aristóteles (XVII): formas de gobierno


Aristóteles no tiene un ideal absoluto para la constitución del Estado, como lo tenía Platón. De acuerdo con el carácter del pueblo y con las circunstancias, puede ser más conveniente el gobierno de uno o el de varios o el de muchos. Lo característico de la política aristotélica es su carácter lógico y descriptivo y no prescriptivo, es decir, que en vez de prescribir una forma correcta de gobierno, como hace Platón, se limita a analizar lógicamente y describir las formas de gobierno realmente existentes. 

El criterio de clasificación es lógico: el gobierno puede ser de uno, de algunos o de muchos. El gobierno de uno solo recibe el nombre de MONARQUÍA; el de algunos, ARISTOCRACIA y el de muchos POLITEIA (que aunque no tiene una traducción exacta en castellano, suele traducirse por DEMOCRACIA o REPÚBLICA). Todas estas formas de gobierno pueden ser positivas si el estado está bien ordenado y los gobernantes actúan guiados por el bien común y no por intereses personales. Si acontece esto último entonces asistimos a una degeneración de las formas básicas de gobierno: la monarquía deviene en TIRANÍA, la aristocracia en OLIGARQUÍA y la democracia en DEMAGOGIA. 

Sin embargo, la preferencia de Aristóteles está por la politeia, es decir, el gobierno de una república con una clase media bastante numerosa para no caer en los defectos de la oligarquía y bastante provista de bienes para no caer en la tentación de dilapidar las riquezas de la ciudad. Varias razones avalan la superioridad de la república democrática: 
  • Si bien el hombre del pueblo es, tomado individualmente, muy inferior al hombre competente, el pueblo tomado en conjunto representa una suma de competencia y de prudencia superior a la del mejor hombre solo. 
  • El pueblo es el usuario del Estado, y quien utiliza el Estado se halla en mejores condiciones para juzgar sobre él incluso que quien lo dirige. El invitado juzga mejor los manjares que el cocinero. 
  • Un número grande de hombres es más difícilmente corruptible que uno pequeño. 
  • La libertad se asegura mejor cuando en los ciudadanos se alternan, como ocurre en la democracia, las condiciones de gobernante y gobernado. 
En cualquier caso Aristóteles hace más hincapié en la necesidad de evitar la degeneración de las formas “buenas” de gobierno que en la superioridad de la república democrática sobre el resto.

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