martes, 19 de enero de 2016

Aristóteles (XIII): la naturaleza del Alma

En la doctrina de Platón sobre el Alma, que se remonta a través del pitagorismo a la religión órfica, hemos visto al Alma separable y separada del hombre de carne y hueso, y siguiendo un destino que bien podemos llamar religioso. El característico dualismo platónico mundo material/mundo inmaterial ahondaba en la antropología la contraposición cuerpo/Alma, hasta el punto de considerar al Alma como habitante originaria del mundo inmaterial, y al cuerpo como cárcel del Alma. Ello conducía a Platón a proclamar para sus teorías el extraño papel de una filosofía de ultratumba. 

Aristóteles formula la cuestión del Alma de una manera muy diferente. Se desentiende de la cuestión religiosa. Es el biólogo, o mejor dicho, el filósofo de la vida, el que se pregunta por el Alma. El objeto de la psicología (psicología viene del griego psiqué, Alma ) para Aristóteles no es sólo la naturaleza superior del ser humano, sino todo el ámbito de la vida, pues todo lo que tiene vida tiene Alma. ¿Qué es pues el Alma? 

El Alma es al cuerpo lo que la función es al órgano: El Alma es al cuerpo lo que la visión al ojo. De esto se deduce que el Alma no es un ser subsistente en sí mismo. La substancia no es el Alma sino el compuesto de Alma y cuerpo (igual que la substancia primera era, como vimos, un compuesto de materia y forma). Las relaciones entre Alma y cuerpo ya no serán, como en Platón, las relaciones entre dos substancias unidas accidentalmente. En cada ser vivo hay sólo una substancia y el Alma es lo que designa el aspecto formal (esencial) y activo de ese ser. De esto se deduce también que el Alma no trasciende al cuerpo, es decir, EL ALMA NO ES INMORTAL; NO HAY ALMA SIN CUERPO, COMO NO HAY VISIÓN SI EL OJO NO VE. Carece de sentido la doctrina platónica de la transmigración de las Almas, siendo el Alma la forma substancial de un cuerpo. 

Aristóteles aplica a esta cuestión los conceptos fundamentales de su física y de su filosofía primera: EL ALMA ES FORMA, ACTO Y FIN, MIENTRAS QUE EL CUERPO ES MATERIA, POTENCIA E INSTRUMENTO. 

Clases de Alma

Puesto que el Alma es principio de vida y existen distintos niveles de vitalidad, habrá también distintas Almas, o partes del Alma o funciones del Alma: 
  • Vegetativa, con las siguientes funciones: nutrición, crecimiento y reproducción. Las plantas tienen exclusivamente Alma vegetativa. 
  • Sensitiva, con las funciones de sensación, apetito (deseo) y locomoción. La sensación va ligada al movimiento. Las plantas no necesitan sentir porque no se mueven, realizan su alimentación automáticamente. En cambio, los animales capacitados para moverse necesitan tener sensaciones, pues les sería inútil moverse si no pudieran reconocer (sentir) lo que pueden encontrarse. 
  • Racional, Alma exclusiva del hombre, que tiene las funciones del razonamiento y la volición racional. 
Hay que tener cuidado en este punto: en los animales encontramos el Alma vegetativa y el Alma sensitiva y en los hombres el Alma vegetativa, la sensitiva y la intelectiva, pero en realidad no se trata de que en los animales haya dos Almas y en los hombres tres, sino más bien de un Alma con dos funciones (la vegetativa y la sensitiva) en el caso de los animales y con tres funciones en el caso de los hombres (la vegetativa, la sensitiva y la intelectiva). De este modo se puede salvar la conciencia de la identidad y unidad que encontramos en nuestra vida psíquica, pues no creemos que sea un sujeto el que desea comer y otro el que piensa el modo de realizar ese deseo sino que se trata del mismo sujeto que vive distintas actividades.

El entendimiento agente

En general, el punto de vista aristotélico relativo al Alma es biologista y tiende a considerar al Alma como una función del cuerpo, por lo que desde este punto de vista hay claros problemas para la defensa del carácter sustantivo del Alma y de su posible inmortalidad. Sin embargo, creerá Aristóteles que en el Alma humana encontramos una parte que es radicalmente distinta a las otras partes pues es incorpórea y por ello "separable" (es decir inmortal y eterna). Siguiendo a su maestro Platón, para Aristóteles esta parte divina del Alma es aquello gracias a lo cual pensamos, podemos captar lo universal y alcanzar la ciencia1

1La oscuridad de los textos en los que presenta estas ideas favoreció la aparición de diversas interpretaciones, en particular relativas al modo de entender el vínculo del entendimiento agente con el alma de cada persona. Destacan la interpretación de Sto. Tomás, para quien todas las almas humanas poseen dicho entendimiento como una de sus partes y por lo tanto son inmortales, y la interpretación del filósofo árabe Averroes para quien el entendimiento agente no es una parte de nuestra alma ―que es mortal― sino Dios mismo.

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