domingo, 17 de enero de 2016

Aristóteles (XI): el Primer Motor o Acto Puro.

La investigación acerca de la divinidad también es un objetivo de la metafísica o Filosofía primera. Lo peculiar de la reflexión aristotélica en este ámbito es la conexión que el estagirita establece entre física y metafísica: el conocimiento de los más elevado, Dios, ha de partir, como el resto de conocimientos, de la información que nos suministran los sentidos y de la constatación de la existencia del movimiento. 

Aristóteles afirma la eternidad del movimiento en el tiempo (no ocurre que hubo un momento en el que la physis permanecía estática y de pronto comenzó a moverse, sino que la physis se mueve desde siempre y por toda la eternidad), pero, al mismo tiempo, afirma el PRINCIPIO GENERAL DEL MOVIMIENTO que afirma que “todo lo que se mueve, se mueve por otro”. El paso de la potencia al acto en un ser sólo se produce con el concurso de otro ser que posee ya en algún modo aquel acto. Por ejemplo, algo que tiene la potencia de arder sólo arde por la presencia de algo ardiendo. Esto significa que nada se produce sin causa, no hay movimiento espontáneo. Lo cual coincide con lo que hemos dicho sobre la prioridad del acto sobre la potencia y sobre la reducción de la causa eficiente a la causa formal 

Aquello que mueve, lo que genera movimiento es denominado motor. Pues bien el movimiento se transmite de motor a motor, pero ¿Cuántos motores hay? No puede existir una cadena infinita de motores móviles, pues en tal cadena todos los motores serían motores intermedios, meros eslabones entre un motor y otro, pero los motores intermedios no son auténticos motores porque no generan el movimiento sino que se limitan a transmitirlo. Entonces… ¿Cómo se genera el movimiento? Según Aristóteles es preciso postular un Primer Motor INMÓVIL (si fuera móvil debería su movimiento a un motor anterior y volveríamos a tener una serie infinita) que genera el movimiento por toda la eternidad.

¿El Primer Motor es en acto o en potencia? El Primer Motor no puede ser en potencia porque el acto siempre es anterior a la potencia y por definición no puede haber nada anterior al Primer Motor. Es más, no encierra potencialidad alguna: es inmutable. El Primer Motor no pude ser otra cosa que lo que es, no cambia, es inmóvil, perfecto y podemos llamarlo ACTO PURO O DIOS. Y como la materia equivale a la potencialidad, el acto puro ha de ser inmaterial, es un puro pensamiento, una inteligencia plegada sobre si misma porque el objeto de su pensar no puede ser otra cosa que él mismo (sería contraria a su perfección el rebajarse a pensar sobre cosas materiales). 


En cualquier caso es preciso destacar que el dios de Aristóteles no es un dios creador. La materia, la naturaleza, existe desde siempre. La única función del acto puro es generar el movimiento, pero el Primer Motor o Dios no mueve a las cosas con causalidad eficiente, al modo en que nosotros movemos una mesa empujándola, mueve más bien con causalidad final: Dios mueve atrayendo hacia sí a las cosas, del mismo modo que el amado "mueve" al amante, inspirando amor y deseo, atrae como atraen los fines que despiertan en nosotros un apetito por su posesión. El acto puro representa la máxima perfección, el telos o fin de la naturaleza que mueve desde el final pues todas las cosas de la naturaleza aspiran a realizar su finalidad, podríamos decir que mueve más por “atracción” que por contacto. 




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