jueves, 14 de enero de 2016

Aristóteles (VIII): la cuestión de la substancia segunda.

Además de la substancia como compuesto (synolon) de materia y forma, Aristóteles denomina también, de un modo un tanto equívoco, substancia (substancia segunda) al eidos, es decir, a la forma considerada como universal, que en términos lingüísticos coincide con la primera de las categorías, la categoría de entidad. Se llama substancia (2ª), pero hay que dejar claro que ésta no subsiste en sí o por sí. El hecho de que le aplique también el nombre de substancia se debe a dos razones: 

La forma-esencia, sin ser la substancia primera (synolon), tampoco es un accidente, es decir, una modificación de la substancia, sino lo que la constituye- que Sócrates sea un hombre no es un accidente como el que sea alto o bajo, sino que es un rasgo esencial: no sería Sócrates si no fuera un hombre. 

La substancia segunda es el objeto de la ciencia. De la substancia primera, es decir, de lo individual como individual, no hay ciencia, según Aristóteles. Existe una ciencia del Hombre, la antropología, pero no hay ciencia de un hombre particular, aunque sea Sócrates. 

El intelecto deduce la substancia segunda al encontrar lo común e igual en múltiples particulares distintos. Después se entiende la substancia primera a partir de la substancia segunda. Es decir, que lo individual se entiende a partir de lo universal, como en Platón, si bien, al contrario que en Platón, no hay un objeto separado para el conocimiento universal, pues éste es una elaboración intelectual realizada a partir de la experiencia sensible.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Lo más visto...