martes, 12 de enero de 2016

Aristóteles (VI): Substancia y accidentes

Aristóteles investiga la cuestión del ser a la luz de los distintos modos en que se dice o emplea el término “ser”. Relaciona, por tanto, el aspecto lógico o lingüístico del asunto con el aspecto ontológico. Aristóteles comienza por señalar que el ser se dice de muchas maneras: se dice que “el libro es”, que “el color es”, que “dos y dos son cuatro”, que “la magnitud es”, etcétera. Ahora bien, estos y tantos modos de ser no se dicen en el mismo sentido. No es lo mismo “ser hombre” que “ser grande” o que “ser blanco”. El ser por tanto no es unívoco. Pero tampoco el término ser es un término equívoco u homónimo. Los diferentes sentidos de ser no son casos de homonimia (como “vela”, que significa tanto cilindro de cera como lona que se amarra a las vergas de los barcos). Ni unívoco ni equívoco u homónimo, el ser es análogo: se dice de muchas maneras pero por relación (por analogía) siempre a una manera eminente de ser. Así pues el ser es uno, pero se dice de muchas maneras.

LA SUBSTANCIA (OUSÍA, que significa ente, lo que tiene ser) es el verdadero ser, lo que es apto para existir por sí, lo que existe en sí y no en otro. Considerada en su aspecto lógico, la substancia es el último sujeto de atribución: a ella se refieren todos los predicados, mientras que ella misma no se predica de ningún otro sujeto. Pues bien, el ser substancial no es otro que el ser concreto sensible, la pluralidad de los entes de la naturaleza. Lo que no es substancia, esto es, el ser dicho en los modos no substanciales, se llama accidente: son modificaciones que sobrevienen a la substancia y que no existen en sí sino siempre en otro, en la substancia (contra la teoría de las ideas de Platón, no se puede hablar de belleza en sí, de bien en sí, de justicia en sí, pues estos términos son accidentales, no substanciales). 

Aristóteles da una lista de las CATEGORÍAS o modos de decirse y, por tanto, de manifestarse el ser. Por un lado, la substancia, y por otro lado, los accidentes. Por un lado Sócrates y por otro lo que puede ser predicado de Sócrates: entidad: S es hombre; cantidad: S mide 1,70m; cualidad: S es un buen dialéctico; relación: S es esposo de Jantipa; lugar: S es ateniense; tiempo: S es del siglo V ac; posición: S está sentado; hábito: S calza sandalias; acción: S anda; y pasión: S es condenado. Esta es una lista completa: todo modo de decir ha de incluirse en alguna de estas DIEZ categorías. Aristóteles llama a las categorías “géneros supremos” porque no pueden faltar en ninguna substancia. No hay substancia sin categorías, ni categorías sin substancia. Porque tenemos “este árbol” (substancia) podemos distinguir categorías: especie, tamaño, color, lugar donde está etc. Todos estos aspectos “son” pero por su relación con el árbol (substancia).


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