lunes, 11 de enero de 2016

Aristóteles (V): la doctrina de las cuatro causas

La noción aristotélica de causa es mucho más amplia que el concepto actual. Para nosotros causa tiene casi siempre sólo el significado de la causa eficiente de Aristóteles. Para éste causa es todo lo que concurre en la constitución de algo, y en este amplio sentido hay estas cuatro causas: 

Causa material: el sustrato material, físico y sensible del cual está hecho una cosa. En el caso de una estatua sería el mármol, por ejemplo. 

Causa formal: es la idea o esencia a realizar en el proceso del cambio. La causa formal es la esencia de la cosa, actúa sobre la materia y la individualiza, haciéndonos ver lo que la cosa es. En el caso comentado la causa formal sería la idea de Apolo, por ejemplo, que está en la mente del escultor y que determina lo que la estatua será. 

Causa eficiente: es el principio o motor del cambio, el agente. Todo cambio precisa de un agente externo que de forma a la materia o que convierta el ser en potencia en ser en acto. En el caso comentado la causa eficiente son todos y cada uno de los golpes del cincel que transforman el bloque de mármol en una estatua. 

Causa final: aquello para lo cual la cosa es, es el telos o fin del cambio. No acabamos de explicar una cosa hasta que no conocemos su finalidad o telos. En nuestro ejemplo la finalidad de una estatua puede ser adornar un espacio público. Una cosa es “buena” cuando cumple con su fin y alcanza su más plena perfección. 

Las dos primeras causas son intrínsecas al ser natural y las dos últimas, en cierto modo, extrínsecas. Las dos primeras son estáticas, en tanto que las otras son dinámicas. Todo lo que puede ser llamado causa de algo se comprende en alguno de estos cuatro tipos. Aristóteles reconoce a los filósofos que le han precedido el haber descubierto alguna de estas causas: los jónicos hablaron de un arché material; los pluralistas hablaron de la causa eficiente (como el Amor y el Odio en Empédocles o el nous de Anaxágoras); los pitagóricos, con los números, y Platón, con las Ideas, insistieron en la causa formal; y, de nuevo, Platón, al hablar de la Idea de Bien, apuntó a la causa final, aunque sin otorgarle su merecida importancia. Pero todos fueron parciales y no llegaron a postular las cuatro causas juntas. CONOCER ALGO DE MANERA CIENTÍFICA ES CONOCER LAS CAUSAS QUE LO DETERMINAN, ESPECIALMENTE LA CAUSA FINAL, POR LO QUE LA CIENCIA ARISTOTÉLICA RECIBE EL NOMBRE DE TELEOLÓGICA (DE TELOS, FIN Y LOGOS, CONOCIMIENTO).

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