jueves, 2 de julio de 2015

Falacia de falsa causa (o "Post hoc").


Otro tipo de falacias muy frecuentes son las asociadas a los argumentos causales, aquellas que surgen al no respetar convenientemente las condiciones de este tipo de argumentos. La falacia de falsa causa tiene lugar cuando un argumento presenta como causa de un hecho algo que no hay ninguna verdadera razón para considerarlo su causa real. También se conoce con la expresión latina «Post hoc ergo propter hoc» es una expresión latina que significa “después de esto, por lo tanto, a consecuencia de esto”. A veces se acorta por post hoc. Post hoc es también llamado correlación coincidente o causalidad falsa. Es un tipo de falacia que afirma o asume que si un acontecimiento sucede después de otro, el segundo es consecuencia del primero. Este es un error particularmente tentador, porque la secuencia temporal es algo integral a la causalidad: es verdad que una causa se produce antes de un efecto. La falacia viene de sacar una conclusión basándose sólo en el orden de los acontecimientos, lo cual no es un indicador fiable. Es decir, no siempre es verdad que el primer acontecimiento produjo el segundo acontecimiento.

Durante mucho tiempo se creyó que el arco Iris era el motivo del cese de la lluvia y ello porque su aparición precedía a las últimas gotas de una fuerte tormenta. Recordemos que la constante correlación y la mera precedencia en el tiempo de un suceso (A), respecto a otro (B) no es motivo suficiente para afirmar que A es causa de B.

Dos hechos pueden estar correlacionados sin estar relacionados causalmente, como ya comentamos. Otro ejemplo: una encuesta afirma que los matrimonios que hacen el amor con frecuencia rara vez piden el divorcio. ¿Es el dato suficiente para afirmar que A (hacer el amor con frecuencia) es la causa de B (no divorciarse)? Por lo que sabemos, no. Muy bien podría existir otra cosa que lleve a una pareja a permanecer casados y a hacer el amor con frecuencia.

Tampoco sería de extrañar que los alumnos que habitualmente practican algún deporte, obtengan mejores resultados en el instituto que los que no practican deporte alguno. ¿Sería este dato suficiente para afirmar que la práctica del deporte causa un mejor rendimiento escolar? No. Es probable, aunque no necesario, que un alumno con buenos hábitos físicos, también tenga buenos hábitos intelectuales, pero unos no son la causa de los otros. Probablemente ambos sean el resultado de una buena educación.

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