jueves, 11 de junio de 2015

Teoría de la la personalidad de Abraham Maslow.


La teoría de Abraham Maslow es un enfoque que trata de mejorar la vida de las personas a partir de una mejor comprensión de su personalidad. No se centra en casos patológicos sino en las personas sanas, y su esfuerzo va dirigido a desarrollar sus potencialidades, su capacidad de escoger y su creatividad.

A la idea de Rogers de que todo nuestro mundo se basa en la relación existente entre nuestra experiencia interna, los sentimientos, deseos, ideas... etc y nuestra experiencia externa: la imagen que los demás nos devuelven de nosotros mismos y las relaciones que entablamos con ellos, Maslow añade un concepto fundamental: las necesidades: Para Maslow la personalidad de cada persona tiene dos aspectos fundamentales: nuestras necesidades, es decir, las cosas que buscamos a lo largo de la vida y nuestras experiencias, o lo que es lo mismo, lo que nos va ocurriendo en esa búsqueda incesante. Maslow es uno de los psicólogos que más en serio se toma la vida individual de cada persona y el conjunto de experiencias que va viviendo, porque es en este “ir viviendo” donde se va formando nuestra personalidad.

Podríamos decir que la teoría de la personalidad de Maslow tiene dos planos: por una parte un nivel biológico igual para todas las personas que es el nivel de las necesidades: todas las personas tenemos, al fin y al cabo, las mismas necesidades. Y por otra parte un nivel personal que es único y específico de cada uno de nosotros que es precisamente el conjunto de experiencias que acumulamos según vamos tratando de cubrir nuestras necesidades.
Las necesidades

Según Maslow, las personas tienen dos tipos de necesidades; las necesidades deficitarias y las necesidades de crecimiento. Las necesidades deficitarias son las que están asociadas con aquello sin lo cual no podríamos vivir, mientras que las necesidades de crecimiento son aquellas que las personas buscan para autorrealizarse y alcanzar la felicidad, pero que no son, de ningún modo, necesarias a toda costa para la vida. Las necesidades de crecimiento son las propias de la autorrealización.

Estas necesidades están ordenadas de forma jerárquica, es decir, las primeras se tienen que satisfacer antes que las restantes. Eso quiere decir que una persona no se queda parada cuando ha satisfecho una necesidad, sino que inmediatamente desea satisfacer la necesidad siguiente, y así sucesivamente.

  1. Las necesidades fisiológicas son imprescindibles para poder vivir y son prioritarias; únicamente si tenemos cubiertas estas necesidades trataremos de cubrir las demás.
  2. Las necesidades de protección y seguridad hacen referencia a la protección ante peligros tanto físicos como psíquicos. Son necesidades fundamentales durante la infancia y durante todo el proceso de crecimiento. Maslow destaca la gran importancia de dar seguridad al niño y las implicaciones futuras que esto tendrá en su autoestima. Esta necesidad es la segunda en la escala de Maslow; las personas, una vez han comido y dormido bien, buscan la seguridad como segundo motivo que regule su conducta.
  3. Las necesidades de afecto y aceptación son un grado superior que explica los motivos de las conductas humanas. Ser querido por los otros y pertenecer a un grupo son aspectos fundamentales para poder desarrollarse felizmente. La pertenencia a un grupo hace referencia al hecho de considerarse incluido en un colectivo: la familia, los amigos, la clase, un equipo deportivo, una entidad cultural, etc.
  4. Las necesidades de valoración son las que hacen referencia a la búsqueda de la autoestima y, por tanto, al concepto positivo de uno mismo. La autoestima comporta unas relaciones más satisfactorias con los otros y es una especie de fundamento básico para la supervivencia psíquica. La valoración también tiene que ver con los juicios de valor que emiten los otros sobre nosotros.
Una vez satisfechas todas estas necesidades deficitarias o básicas, la persona ya está motivada para empezar a desarrollar las necesidades de autorrealización. Se pueden definir como la realización de las propias posibilidades, capacidades y talento, y también como el conocimiento y la aceptación plena de la propia naturaleza.  Las personas tienen como tendencia básica, es decir, como motivación fundamental, la búsqueda de la autorrealización, y por tanto, propone un nuevo modelo de persona: la persona autorrealizada. Este es un modelo ideal que se define, de manera resumida, Por los siguientes rasgos:
  1. Está satisfecha. Tiene suficientemente cubiertas sus necesidades deficitarias o básicas.
  2. Se acepta a sí misma (no existen sentimientos de vergüenza o de culpabilidad).
  3. Tiene una percepción clara y eficiente de la realidad.
  4. Se muestra abierta a las experiencias.
  5. Es espontánea y expresiva. Se comporta con naturalidad y sencillez.
  6. Tiene una gran capacidad para resolver todo tipo de problemas.
  7. Ama la soledad.
  8. Es autónoma e independiente.
  9. Tiene una capacidad permanente para gozar de la vida (arte, naturaleza, juego, ocio.).
  10. Sus relaciones interpersonales son buenas.
  11. Posee una gran riqueza de reacción emocional,
  12. Tiene un talante democrático.
  13. Tiene sentido del humor; no es agresiva.
  14. Es creativa y original.
  15. Tiene una gran capacidad amorosa.
  16. Acepta cambios en la escala de valores social.
  17. Goza con mayor frecuencia de experiencias cumbre.
  18. Está más identificada con los problemas de los demás.
Podríamos decir que la persona autorrealizada disfruta más a menudo de la posesión de los rasgos antes expuestos que otra persona, o que es alguien que ha llegado a un grado de madurez y equilibrio que además le permite ir aprendiendo continuamente sobre su manera de ser. Maslow afirma que tras la autorrealización se ocultan los siguientes valores: perfección, totalidad, cumplimiento, justicia, vida, singularidad, simplicidad, belleza, bondad, facilidad, juego, verdad, modestia.

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