sábado, 13 de junio de 2015

Las experiencias cumbre.

Uno de los rasgos que definen a la persona autorrealizada, según Maslow, es que disfruta con mayor frecuencia de experiencias cumbre". De hecho, son este tipo de experiencias las que permiten que una persona se autorrealice. Las experiencias cumbre son hechos concretos, situaciones vividas por las personas, que marcan su personalidad y manera de comprender el mundo. Una experiencia cumbre puede ser un viaje, la paternidad, un momento de inspiración creativa, una lectura, una relación personal, el amor, etc…  Todos ellos son momentos de extrema felicidad y plenitud que marcan un antes y un después, que aumentan el auto-conocimiento y el conocimiento de la realidad. La persona autorrealizada goza muy a menudo, a lo largo de su vida, de experiencias cumbre que la van modelando y definiendo.

Las características que definen una experiencia cumbre son:
  1. Es una experiencia global. En ella, el sujeto pierde una posible perspectiva utilitaria para captar la realidad como una totalidad.
  2. Es una experiencia siempre buena y deseable. Es perfecta, completa y no necesita de ninguna otra cosa.
  3. Aporta una percepción diferente de la realidad. Por ejemplo, para Maslow, el amor no desfigura los objetos o las personas deseadas, sino que nos da la dimensión más exacta de ellas.
  4. Comporta una pérdida de las nociones de espacio y tiempo; Frente a las experiencias habituales que situamos en un contexto de lugar y tiempo que conocemos.
  5. Supone una superación de muchas contraposiciones y conflictos. Ya no tendemos a clasificar las cosas simplemente con una etiqueta sino que percibimos su perplejidad.
Este tipo de experiencias comportan una serie de cambios que Maslow concreta en:
  1. Cambia el concepto que de sí misma tiene la persona.
  2. Puede cambiar el concepto sobre otras personas y las relaciones que se tengan con ellas.
  3. Puede modificar nuestra concepción del mundo o de algunos aspectos de la realidad.
  4. Puede facilitar nuestra creatividad, expresividad y espontaneidad.
  5. Recordamos la experiencia como un acontecimiento importante y deseable y tratamos de repetirlo.
  6. Aumenta la sensación de que vale la pena vivir la vida aunque normalmente sea gris o insatisfactoria, porque (con la experiencia cumbre) se ha adquirido conciencia de la existencia de la belleza, la verdad, la plenitud, la bondad, la diversión, etc.
Maslow cree que, desde siempre, muchas personas han vivido experiencias cumbre, pero que los psicólogos nunca les han dado importancia. Las virtudes de estas experiencias son del todo evidentes y algunos artistas y escritores han hablado muy elocuentemente de ellas, aunque hay que añadir que una madre de familia o un estudiante también pueden vivir experiencias cumbre sin necesidad de ser poetas o pintores.

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