lunes, 22 de junio de 2015

Argumentos causales.



A veces tratamos de explicar por qué sucede alguna cosa argumentando acerca de sus causas. Ocurre que el precisar qué es una “causa” y qué un “efecto” es más complejo de lo que pudiera parecer. La causa de que hierva el agua es el calor. Aquí todo está claro: el hervor de agua es el efecto y el calor la causa. Pero... ¿Cuál es la causa de que los alumnos españoles que cursan secundaria obtengan peores resultados en los test de conocimiento que sus compañeros europeos? Determinar las causas no es tarea fácil porque en este caso influyen múltiples factores: el descrédito de la enseñanza, la falta de motivación del alumnado, el escaso control familiar, la incorporación de la mujer al trabajo, los planes de estudio... Sólo un estudio pormenorizado y comparativo, con la situación de otros países donde los alumnos obtienen mejores resultados, podría presentarse como un argumento causal plausible.

Dados dos sucesos A y B, debemos ser muy precavidos antes de aventurarnos a afirmar que A es causa de B. Al menos debemos tener en cuenta: 
  1. A debe ser anterior en el tiempo a B. Las causas no funcionan “hacia atrás” La causa es anterior al efecto como ya hizo notar Aristóteles. La causa de las malas notas de un alumno/a puede ser su novio/a, solamente si antes de tener pareja obtenía buenas calificaciones. 
  2. Debemos poder explicar el tipo de relación que se establece entre A y B. Por ejemplo: no es suficiente afirmar que un buen desayuno es causa de buena salud, además es preciso explicar que las personas que desayunan de forma adecuada ingieren más sustancias nutritivas que los que no lo hacen y que el cuerpo metaboliza los alimentos de manera más eficiente por la mañana que el resto del día. Así hemos mostrado una causa (buen desayuno), un efecto (buena salud) y explicado la naturaleza de la relación. 
  3. Es preciso establecer no solamente que A es una causa posible de B, sino que es probable. En un apartado anterior hemos hablado del triángulo de las Bermudas, ¿Es posible que la causa de las desapariciones sean fenómenos paranormales? Todo lo que no es manifiestamente imposible es posible, así pues es posible que la causa de las desapariciones de los navíos sea que son abducidos por extraterrestres, pero a cualquier persona sensata le parecerá esta causa poco probable. 
  4. A y B pueden estar correlacionados sin necesidad de establecer un nexo causal: Por ejemplo: hay quien afirma que la causa de que los niños sean más violentos que hace unos años es que los programas de televisión y los videojuegos inducen a la violencia. Pudiera ser que estos dos sucesos no tengan una relación causal sino que ambos estén correlacionados, sean efectos de otras causas más básicas tales como la ruptura del sistema de valores tradicional, carencia de pasatiempos estimulantes no destructivos, la falta de hábitos lectores... 
  5. Las causas suelen ser más complejas de lo que suponemos. Por ejemplo: parece razonable suponer que la ausencia de pasos de peatones debidamente señalizados aumenta el número de accidentes y atropellos. Pues no está tan claro; Hans Monderman, un ingeniero holandés sostiene exactamente lo contrario: que un entorno donde todo está pautado y señalizado lleva a una relajación de la atención, tanto de los conductores como de los peatones, y son estos despistes los que producen la mayoría de accidentes urbanos sin que las señales puedan hacer nada para remediarlo. Para comprobarlo aceptó el encargo de Haren, una pequeña ciudad del norte de Holanda, y eliminó todo tipo de señales del centro histórico, con ello consiguió que los coches fueran más despacio y prestarán más atención (y lo mismo con los peatones). El resultado fue que los atropellos y accidentes se redujeron de manera drástica. De la misma manera otras supuestas “causas” pudieran no serlo, en general debemos ser muy cuidadosos antes de establecer o admitir una relación causal por la simple razón de que las cosas no siempre son como parecen. 
En conclusión, los argumentos causales son difíciles de establecer porque raramente un evento tiene una única causa y aun en el caso de que la tuviera esta no es fácil de determinar. En todo caso son útiles si nos ayudan a encontrar alguna causa. Saber simplemente que tomar un buen desayuno está correlacionado con una salud mejor y probablemente conduce a una salud mejor, puede ser razón suficiente para que desayunemos cuando nos levantamos.

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