jueves, 28 de mayo de 2015

Teorías éticas (V): los estoicos.

Séneca.
¡Abstine et sustine! ¡Domínate y aguanta! Este era el lema de los estoicos, los filósofos que explicaban su doctrina en el pórtico (“estoa”). Zenón su fundador aparece en Atenas seis años después de que Epicuro fundara su Jardín. Sus teorías tuvieron éxito, incluso siglos más tarde entre las clases sociales más dispares: un esclavo como Epicteto, un filósofo cortesano y español, Séneca y un emperador romano, Marco Aurelio.

Según los estoicos el universo entero está dominado por una Ley universal o Logos que todo lo rige, desde el movimiento de los planetas y las estrellas hasta las cuestiones más nimias e insignificantes (si has perdido un bolígrafo no es casualidad, forma parte del Plan Universal que todo lo controla). Así pues no existe lo que solemos llamar “casualidad “, nada es casual, todo cuanto acontece ocurre porque tiene que ocurrir.

La libertad humana aparece así mermada considerablemente: el futuro no está en nuestras manos, todo está ya escrito; entonces... ¿en qué sentido podemos afirmar que somos libres? No podemos elegir lo que nos pasa, pero sí podemos elegir como reaccionar frente a lo que nos pasa. Por ejemplo, podemos tener un accidente a consecuencia del cual quedamos parcialmente impedidos; nada podemos hacer para evitarlo (ni siquiera aunque lo supiéramos previamente, pues “todo está escrito”) pero podemos elegir entre pasar el resto de la vida amargados y lamentándonos de nuestra mala suerte o aprender a vivir de nuevo, asumiendo la discapacidad como parte de nuestro Yo y buscando nuevas tareas más apropiadas a nuestra actual situación.

¿Cuál es el consejo de los estoicos? ¿de qué manera podemos reaccionar ante un mundo que se mueve al margen de nuestra voluntad? Mediante la razón. El Logos que rige el universo es una ley racional, cuando actuamos racionalmente, actuamos conforme al Logos, conforme a la Naturaleza. Por el contrario cuando actuamos movidos por nuestros apetitos y sentimientos no actuamos conforme al Logos, es más, nos convertimos en esclavos de nosotros mismos pues rechazamos la única libertad posible. Los sentimientos no los elegimos, están en nosotros al margen de nuestra voluntad. Cuando el único criterio de la acción es dar satisfacción a los deseos (de riqueza, poder, comida, bebida, sexo...), nos convertimos en sus esclavos y nos asemejamos más a animales que a personas. La virtud consiste en vivir de manera racional sometiéndose a los dictados del Logos.

El medio para obtener la virtud es el ejercicio de la voluntad para abstenerse del placer y soportar el dolor (“abstine et sustine”) así el hombre sabio alcanzará la sabiduría y la libertad (que no es otra cosa que actuar conforme al logos). El estoico se dedica preferentemente al estudio de la filosofia y la ciencia, entiende que su misión en la vida es conocer, entender el orden del mundo y no alterarlo caprichosamente.

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