domingo, 24 de mayo de 2015

Teorías éticas (II): la ética aristotélica

Aristóteles fue discípulo de Platón que, a su vez, lo fue de Sócrates y también vivió en Atenas en el siglo IV a.C. Además escribió el primer tratado de Ética, titulado Ética a Nicómaco, dedicado a su hijo. 

Según Aristóteles la felicidad es el fin último de la vida humana y a ella debemos dedicar todos nuestros esfuerzos. El resto de bienes que perseguimos no los buscamos por ellos mismos sino sólo como medios para conseguir otras cosas. Por ejemplo si ansiamos la riqueza es porque con dinero podemos comprar otros bienes, pero los bienes que podemos adquirir tampoco son un bien en si mismos. Podemos comprar un coche deportivo pero ¿por qué lo queremos? Quizá para ser admirados, pero entonces lo que buscamos es el reconocimiento por parte de los demás no el coche en si mismo; pero... ¿por qué buscamos reconocimiento?... De la misma forma nos podemos preguntar por el resto de los bienes que supuestamente son deseables por si mismos ¿por qué nos rodeamos de amigos? ¿por qué buscamos la independencia? ¿por qué nos gusta viajar?... Hay una pregunta, sin embargo que es absurda: ¿por qué queremos ser felices? Por nada, ser feliz es un objetivo final, el resto de las cosas las queremos para ser felices y la felicidad es el fin de la vida.

Ahora bien; ¿en qué consiste la felicidad? Esta pregunta es más compleja pues parece que cada persona entiende la felicidad de distinta manera: Según Aristóteles muchos identifican la felicidad con la fama, el honor o la riqueza pero se equivocan pues, como hemos visto, estos no son auténticos fines. El bien de algo consiste en que cumpla con su finalidad, así el buen barco es aquel que puede navegar incluso en la tempestad, la buena casa es la que resiste en pie el paso del tiempo y es acogedora, el buen zapatero el que hace buenos zapatos y así sucesivamente. Pero...¿en qué consiste el bien del Hombre? según Aristóteles en que cumpla con su finalidad y esta es desarrollar la parte que le es propia: la razón. Solo las personas toman decisiones, precisamente esto es lo que las define como tales. Podemos decir, pues, que la función propiamente humana es la de actuar racionalmente y cuando una persona haga esto de modo excelente, virtuosamente, será feliz.

¿En qué consiste la excelencia o virtud? En encontrar siempre el justo medio entre dos extremos que son los vicios. Por ejemplo, hay personas cobardes (vicio por defecto) que no se atreven a nada porque ven peligros que acechan por todas partes y otras que actúan por temeridad (vicio por exceso) y no calibran los auténticos peligros. La virtud es la valentía y consiste en saber que riesgo puede uno afrontar y afrontarlo. Precisamente la virtud fundamental, la prudencia, consiste en saber descubrir el justo medio para cada uno. Pero... ¿cómo se adquiere la virtud? Según Aristóteles virtud y vicio son hábitos que se adquieren por repetición de actos. Cuando uno ha adquirido el hábito por ejemplo de decir la verdad, ya no le cuesta ser sincero y al revés. De hecho, no somos sinceros porque decimos la verdad, sino que decimos la verdad porque somos sinceros, porque hemos adquirido este hábito.

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