viernes, 1 de mayo de 2015

La alienación en el trabajo (I).

Las primeras obras de Marx son las que tienen una impronta más filosófica. En los Manuscritos de 1844 Marx formula toda una antropología: el hombre es un ser fundamentalmente social y solamente en sociedad, es decir, en su relación con otros hombres puede alcanzar su realización y su felicidad. ¿Cómo se establecen estas relaciones? Fundamentalmente a través del trabajo: el hombre mediante su trabajo establece relaciones con otros hombres y es a través de estas relaciones como puede encontrar su verdadera esencia.

Ahora bien, puesto que el hombre es un ser social que se realiza a través de su trabajo tenemos que comprender por qué esto es así: ¿qué es el trabajo? El trabajo es la transformación conjunta de la naturaleza. El hombre sólo puede hacerse hombre si transforma la naturaleza humanizándola, junto a otros hombres, mediante su trabajo. El hombre no trabaja exclusivamente por su subsistencia biológica, esto es lo que hacen los animales; el hombre trabaja para introducir en la naturaleza su esencia, para realizarse a sí mismo mediante la humanización de la naturaleza. Esto es lo que hace el artesano, por ejemplo, transforma barro bruto (naturaleza) en un objeto de decoración o en un instrumento que puedan usar otros hombres (naturaleza humanizada), de esta manera se realiza como hombre.

Podríamos decir que el alfarero, cuando trabaja dando forma al barro y lo transforma en un jarrón (por ejemplo) lo que hace es introducir su esencia en ese objeto, introduce su esencia en la naturaleza. Esto, que no se ve muy claramente en el artesano o en el campesino, es evidente en el artista: el artista coge pintura o piedra o barro y se expresa así mismo a través de la materia, deja su sello propio en la naturaleza y de este modo es capaz de realizarse, de alcanzar su plenitud y su felicidad.

Las consecuencias de esta caracterización antropológica de Marx son:

Que la esencia del hombre no es nada que resida en su interioridad; no es algo así como un alma o una conciencia, sino que es justamente su exterioridad: sus relaciones con los demás hombres y sus relaciones con la naturaleza. 
  • Que el trabajo no es un castigo para el hombre, por tanto, sino que es, en sus dos dimensiones, la esencia el ser humano. El hombre vive humanamente sólo en la medida en que se realiza, junto con los demás hombres, a través de su trabajo, mediante la transformación de la naturaleza conforme a sus necesidades y proyectos. 
  • Que el hombre no puede ser libre sino a través de su trabajo, puesto que es a través de éste como manifiesta su esencia, la hace presente, expresa su creatividad. La libertad es, para Marx, la capacidad de darse cada uno a sí mismo su propia existencia específica. Los animales no son libres por cuanto viven bajo el imperio de la necesidad, simplemente responden obligados por sus exigencias naturales, pero no son capaces de darse sus propias condiciones materiales creando así, también, sus propias exigencias. 
  • Pero esta libertad no es infinita, sino que está limitada por las propias condiciones materiales existentes en las que el ser humano tiene que realizar su acción con los otros hombres en la naturaleza. Podemos decir, que la actividad humana es, al mismo tiempo, condicionada y condicionante, o lo que es lo mismo: la sociedad produce al hombre, pero el hombre produce a la sociedad. 
Ahora estamos en condiciones de entender el concepto de alienación. ¿Qué es lo que ocurre en la sociedad capitalista? En la sociedad burguesa y capitalista los medios de producción (las fábricas, los talleres, los campos de cultivo...) son propiedad privada de unos cuantos hombres (los capitalistas) y el resto se ve obligado a vender su trabajo a cambio de un salario que le permita subsistir. Y la idea fundamental es esta: el hombre que vive en la sociedad capitalista no es hombre, es una cosa, una materia, una mercancía; no vive como hombre, vive exclusivamente como un animal de carga

¿En qué consiste la alienación del trabajo exactamente? Consiste en que el trabajo es externo al obrero, no pertenece a su ser y por tanto éste no se fortalece en su trabajo sino que se niega, no se siente feliz y realizado en su trabajo, sino que se siente infeliz y está deseando abandonarlo; no desarrolla su energía física y espiritual sino que extenúa su cuerpo y destruye su espíritu. Por eso el obrero solo se encuentra a gusto fuera del trabajo y dentro de él está fuera de sí, alienado. Podemos resumirlo en tres puntos: 

El trabajador trabaja por un sueldo miserable que únicamente le permite mantenerse biológicamente, satisfacer sus necesidades más primarias. En esta sociedad el hombre se ve obligado a trabajar por su mera subsistencia, se ve obligado a comportarse de la misma forma que los animales y no como los hombres. Esto constituye una alienación, es decir, un alejamiento o extrañamiento de sí mismo... es un hombre pero vive como un animal. Por esta razón el hombre solo se siente libre en sus funciones animales (comer, beber, procrear, cortejar…) y se siente un animal en sus funciones humanas (el trabajo) 

En la sociedad capitalista, el trabajador es incapaz de realizarse como hombre mediante la transformación de la naturaleza a través de su trabajo. El obrero acude cada día a la fábrica para participar en una cadena de producción o en una manufactura pero sistemáticamente es desposeído del producto de su trabajo puesto que no disfruta de la transformación de la naturaleza, se mutila su creatividad mediante la excesiva división del trabajo y acaba por comportarse como una máquina muy alejado y extrañado de su esencia de hombre. El objeto que el obrero produce a través de su trabajo se convierte en un objeto extraño, ajeno a él ya que es desposeído de su trabajo y pagado a cambio con lo mínimo. 

En el sistema capitalista el trabajo no es el medio que utiliza el hombre para realizarse (humanizando la naturaleza) se convierte en una mercancía más que se compra y se vende. Así es tratado su trabajo por el capital, como un gasto más de los costes de producción; el trabajador, además no es pagado justamente por su trabajo ya que él es responsable del 100% de la producción de una mercancía pero se le paga con una pequeña parte de lo que vale; por tanto, cuanto más trabaja más se empobrece. 

Pues bien, la alienación del trabajo, la cual es la más importante de todas las alienaciones, es un fenómeno exclusivo de la sociedad capitalista, que se define precisamente por ser la sociedad en la que el hombre no puede vivir humanamente. Esto no ocurría en ningún otro modelo económico; por ejemplo, en el sistema de producción feudal, los trabajadores, los campesinos, aunque no tenían la propiedad sobre los medios de producción (la tierra), que pertenecía al estamento de los nobles o el clero, disponían libremente de ellos, y podían realizarse mediante su trabajo a cambio que cediesen una parte del producto de su trabajo (pero no todo). Sin embargo, en el sistema económico burgués, el trabajador se encuentra totalmente despojado del producto de su trabajo. Lo único que él pone en el proceso de producción (de transformación de la naturaleza) es la fuerza de su trabajo, la cual es pagada a precio de una mercancía más.


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