martes, 12 de mayo de 2015

El liberalismo igualitario de Rawls.

John Rawls (1921-2002) es uno de los más importantes y reputados filósofos políticos del siglo XX. Es un liberal que considera que la libertad y la propiedad privada son derechos inalienables de las personas. Sin embargo introduce un concepto nuevo en el seno del capitalismo-liberalismo: el igualitarismo. Rawls se dio perfecta cuenta de que el capitalismo parte de una desigualdad entre los hombres, la diferencia de riqueza, el desigual reparto de la riqueza. Esta desigualdad, además, amenaza con hacerse cada vez más grande, puesto que dado que los individuos parten de situaciones diferentes, los que parten con ventaja tienen más posibilidades de acrecentar la diferencia. A esto podemos añadir que hay también una diferencia de capacidades y de cualidades; así, los individuos mejor dotados y más competitivos se impondrían siempre sobre los que están en peor situación y acumularían casi toda la riqueza, quedando los demás convertidos en parias.

Por esta razón Rawls imaginó un sistema que, respetando los principios fundamentales del liberalismo (pluralismo político, libre competencia, ley de oferta y demanda, derecho a la propiedad), no corra el peligro de convertirse en una sociedad injusta y desigual donde unos pocos, los que parten de mejor situación, exploten a los demás, los que sólo cuentan con la fuerza de su trabajo. 

Según Rawls el Estado sería el organismo encargado de velar porque no hubiera grandes desigualdades a través de políticas igualitarias justas. El Estado se ocuparía de redistribuir la riqueza para que las diferencias entre los que están en mejor posición y los que están en peor lugar, no fueran demasiado grandes. O lo que es lo mismo, el Estado debería servir de contrapeso en la sociedad para evitar que los más desfavorecidos en la libre competencia se conviertan en marginados o explotados. 

¿Cómo conseguir esto? Pues, Rawls propone un concepto de justicia igualitaria muy interesante: siguiendo la tradición contractualista de Locke, Rawls propone que imaginemos una “posición original” en la que todo el mundo vive bajo el “velo de la ignorancia” respecto de cuál será su situación en la sociedad; es en ese momento, cuando los individuos deben decidir qué es lo justo y lo injusto. Evidentemente el tipo de acuerdos que se tomen en una situación así serán acuerdos sensatos que no buscan el interés propio ya que nadie sabe en qué lado de la sociedad caerá, si en el de los que tienen mucho o en el de los que tienen poco. Estos acuerdos definirán los límites del Estado: qué se podrá prohibir, qué se podrá permitir y qué tipo de acciones puede realizar el gobierno que dirige el Estado. Este sería el modo de proceder de las llamadas “democracias constitucionales”: lo primero que se hace en las sociedades que se construyen en torno al constitucionalismo es esto mismo, elaborar una constitución que marque unos mínimos que permitan la libertad, por una parte, y el igualitarismo por la otra. 

Por ejemplo, en una situación como la describe Rawls es posible que se tomen acuerdos similares a los siguientes: 
  • Que el Estado proteja ciertos derechos fundamentales: la vida, la propiedad, la libertad de expresión, etc. 
  • Que los que tienen mayor riqueza contribuyan más al Estado y este dinero se destine a políticas que palien en parte la desigualdad: becas a los más desfavorecidos, seguros de desempleo, jubilaciones... etc. 
  • Que el Estado establezca unas reglas básicas que regulen el trabajo: salario mínimo, jornada laboral máxima, condiciones de despido. 
  • Garantizar el derecho al trabajo y a una vida digna a aquellas personas que padezcan algún tipo de minusvalía. 
  • Permitir un mercado de trabajo libre donde aquel que despunte, que demuestre excelencia en su labor, pueda progresar profesionalmente. 
Acuerdos como estos podrían ser tomados desde ese estado de ceguera inicial del que habla Rawls; de esta forma se garantizaría que, por una parte, los individuos desarrollarían sus intereses particulares de la forma que mejor consideren, y por la otra, que los intereses individuales de algunos no servirían para esclavizar e imponerse de forma injusta a los demás. 

Los acuerdos alcanzados desde la Posición Original se basan en dos principios fundamentales, que son una concreción de su concepción general de la justicia: 
  • Principio de Igualdad: toda persona tiene igual derecho a la más amplia libertad que sea compatible con una igual libertad para todos. 
  • Principio de diferencia: las desigualdades solo son aceptables si es razonable esperar que serán beneficiosas para todos y siempre que las posiciones y cargos a los que se vinculan sean accesibles para todos. 
En definitiva, lo que pretende la teoría de Rawls es sentar los principios para conseguir una justicia social que consiste en asegurar unas libertades y derechos básicos para todos, de modo que incluso los menos aventajados tengan asegurados las libertades y bienes básicos para llevar una vida digna.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Lo más visto...