viernes, 24 de abril de 2015

Los defensores de la IA (Inteligencia Artificial).

Quizás las definiciones sobre la inteligencia artificial más claras y representativas de lo que hemos llamado tendencias conductistas y funcionalistas sean respectivamente las de M.L. Minsky (Director del Massachusetts Institute of Technology), y Margaret Boden.
  • Desde el punto de vista conductista Minsky afirma que "La IA es la ciencia de hacer maquinas que hagan cosas que requerirían inteligencia si las hicieran los hombres".
  • Desde el punto de vista funcionalista Boden afirma: "Por IA entiendo el uso de programas de computadora y de técnicas de programación para proyectar luz sobre los principios de la inteligencia en general, y de la inteligencia humana en particular". 
La primera definición opta por el acento conductista al apelar a la acción, y la segunda acentúa el isomorfismo funcional que existe entre el hombre y el ordenador. De todas formas, no hay que entenderlo como dos corrientes contrapuestas, pues incluso los investigadores con claras ascendencias funcionalistas apelan a la conducta como prueba de sus teorías. La diferencia entre conductistas y funcionalistas o, no es su apelación a la acción o conducta como prueba de sus teorías (¿a que otra cosa podrían apelar?), sino a la cuestión filosófica de si existe una causa interna que genera conductas o no. Es decir, tanto unos como otros defienden que es posible construir un sistema artificial que sea capaz de una conducta similar a la humana. La diferencia está en que: 
  • Los conductistas no toman en consideración los llamados fenómenos mentales (pensamientos, deseos, sentimientos) y se centran en máquinas que puedan simular conductas inteligentes independientemente de los estados mentales (si es que existen) que puedan tener 
  • Los funcionalistas sí toman en consideración los estados mentales (pensamientos, deseos, sentimientos) como causas de nuestra conducta y se centran por tanto en crear máquinas que sí sean capaces de reproducir estos estados. 
Los conductistas afirman que postular causas internas de las conductas es oscurantista puesto que los estados mentales no pueden observarse científicamente y además no aclaran nada, no contribuyen a un mejor conocimiento de las causas y mecanismos que nos empujan a obrar. 

La IA nace ligada al conductismo de la mano de Alan Turing. En 1.950, Turing escribió un polémico artículo que puede considerarse como el punto de partida de la investigación en IA El articulo se titulaba "Computing Machinery and Intelli­gence" y apareció en la revista "Mind". El articulo de Turing comienza con la frase: "Me propongo considerar la pregunta ¿Las máquinas pueden pensar?” Para contestar esta cuestión debemos buscar un modo operacional de enfocar el problema. Dicho modo, sugiere Turing, esta contenido en lo que él llama "juego de Turing". Este lo presenta de la siguiente manera:

Imaginémonos una habitación donde únicamente estamos nosotros y el terminal de un ordenador. En una habitación contigua a la nuestra, se encuentran un hombre y una mujer con un terminal igual que el nuestro. Cuando hacemos preguntas a través del teclado, estas aparecen sobre la pantalla de su terminal. Ellos responden de manera análoga, apareciendo sus respuestas en nuestra pan­talla. Supongamos que nosotros somos el "interrogador" y que podemos hacer preguntas a la persona A o a la persona B, pero no sabemos quien es el hombre y quien la mujer. El objetivo del juego consiste en tratar de averiguar el sexo de cada una de esas dos personas a través de sus respuestas.  Si las dos personas estuvieran obligadas a decir la verdad, simplemente preguntando a la persona A: ¿Es usted hombre o mujer?, habríamos terminado el juego. Pero en la prueba Turing el hombre puede intentar engañarnos por todos los medios a su alcance. ¿Tendríamos éxito en nuestras predicciones? ¿Seriamos capaces de proponer las preguntas adecuadas para adivinar correctamente el sexo de A y B? 

La parte crítica de la prueba de Turing la constituye la sustitución de una de las personas por un ordenador. En este caso ya no intentamos adivinar el sexo del interlocutor, sino si es humano o no; la persona, mediante sus respuestas, intentará convencernos de que es eso: una persona. Pero el ordenador tratará de engañarnos para que saquemos la conclusión de que es un ser humano. La conclusión a la que llega Turing, es que si la relación de éxitos en la versión persona/ordenador no es peor que la relación de éxitos hombre/mujer, podríamos decir que la maquina piensa, esto es, la maquina es al menos tan inteligente como un ser humano.  En la actualidad, se considera como "verificación Turing" cualquier situación en la que una persona conversa con un interlocutor al que no ve, e intenta averiguar si se trata de un ser humano o no. 

El artículo de Turing se podría resumir en una tesis: 

TESIS 1: Ser inteligente es desarrollar una conducta inteli­gente. 

Esta tesis, enmarcada en los años cincuenta, era prácticamente inapelable. La psicología conductista campaba a sus anchas por todo el mundo. No cabía formular un porqué ulterior; parecía evidente que todo proceso mental era lógicamente equivalente a una disposición conductual.

Pero esta situación no duró eternamente. A lo largo de la década de los sesenta la psicología conductista fue duramente atacada, y una nueva psicología empezaba a emerger, la psicología cognitiva. Este nuevo enfoque admitía la necesidad de procesos internos (mentales) previos a la acción. El cerebro dejaba así de ser una caja negra que emitía "out puts" de acuerdo con unos "in puts" previos.

Los psicólogos cognitivos y los funcionalistas admiten que los estados mentales tales como creencias, deseos, intenciones, etc., son efectivamente causas generadoras de conductas y, lo que es más importante, que tales conceptos psicológicos son irreductibles en disposiciones conductuales o estados neuronales; es decir, los estados mentales (deseos, sentimientos, pensamientos) no quedan completamente explicados a través de nuestras conductas, que es lo único que toman en consideración los conductistas. 

Nada de esta situación fue ajeno a la IA. Si la psicología humana se planteaba un porqué más allá de la conducta igual pasaba con los computacionistas. Ayudados por las nuevas investigaciones metodológicas acerca del procesamiento de la información y la teoría matemática de la información, lanzaron su segunda y más audaz tesis:

TESIS 2: Si la maquina es capaz de desarrollar (= simular) una conducta inteligente, es porque las instruccio­nes contenidas en el programa deben ser similares (isomorfas) a las instrucciones que el sistema cognitivo humano maneja. 

La conclusión de la tesis 2 parece evidente: no tenemos más que investigar el tipo de instrucciones que maneja un programa al desarrollar determinada tarea, para obtener la clave de una descripción "científica" de la conducta humana cuando realiza la misma tarea. Así el objetivo último de la IA es iluminar el estudio de la mente humana 

Desde la perspectiva funcionalista las posibilidades de la IA pueden ser muy variadas. Por un lado, podríamos dar respuesta al viejo enigma metafísico de como se pueden relacionar mente y cuerpo. También sería posible aclarar el significado de conceptos psicológicos tales como: “propósito”, “libertad”, “creatividad”, “elección”, etc; e iluminar la tremenda complejidad de la mente, pues podríamos apreciar la enorme sutileza de los "simples" actos cotidianos, como charlar, improvisar, elegir... 

En conclusión, los computacionistas sostienen que los programas informáticos son isomorfos a la mente humana y que esta es la razón por la que pueden llevar a cabo tareas inteligentes: conversar, leer, resolver problemas, componer melodías, jugar al ajedrez etc. Si los humanistas replican que sólo el ser humano es libre y tiene conciencia de sus actos, los computacionistas no pierden oportunidad de recordar que la supuesta propiedad del libre albedrío emerge de un sistema físicamente determinado, como es el cerebro. Al fin y al cabo la libertad es un sentimiento que surge en el cerebro humano (¿en qué otro lugar podría surgir?) y el cerebro es un sistema físico sometido a determinismo, es decir, todo lo que sucede “allá dentro” sucede por algo, tiene una causa que lo explica: unas neuronas no se activan por que les parece bien y otras se desconectan porque están aburridas. Así pues... ¿Qué es la libertad? ¿Qué es la conciencia?

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