jueves, 30 de abril de 2015

Ideología y Falsa conciencia.

Por Fernando Magdalena.

Karl Marx es un filósofo judeo-alemán que vivió a lo largo del siglo XIX, un siglo marcado por la Revolución Industrial, una revolución que dio lugar a un nuevo sistema social y económico, la sociedad burguesa capitalista. Escribió varias obras, y la más importante es El Capital.

Para Marx las formas de conciencia social o la ideología de una sociedad son el conjunto de ideas, creencias y representaciones que los hombres se hacen sobre esta sociedad, y el primer elemento que aparece en cualquier estructura social, aunque no el elemento determinante es la superestructura ideológica, que se entiende por una deformación de la realidad que falsea, esconde y justifica las contradicciones internas del sistema económico y por tanto es un arma utilizada por las clases dominantes. A esta pertenecen los elementos de la política, el derecho y el estado, así como el arte, la literatura, la poesía, la filosofía o la religión que actúan como elementos justificadores de la injusticia social.

Marx afirmará que las formas ideológicas no pueden determinar ni cambiar la historia. Solamente la oposición dialéctica fuerzas productivas-relaciones de producción son los agentes del cambio social. En palabras de Marx, "no es la conciencia la que cambia la vida sino la vida la que transforma la conciencia" La ideología o superestructura ideológica pasa por un proceso de generación o de creación en cualquier sociedad que comprende los siguientes momentos o etapas. En la primera etapa, Las ideas se elaboran dentro de la misma clase dominante, por los que Marx llama ideólogos activos, cuya tarea es promover dentro de la misma clase dominante la ilusión sobre ella misma. Este primer paso se produce de una forma oculta y va unido a la generación de la misma clase dominante. Y la segunda empieza una vez que la clase dominante toma conciencia de su situación pasa a identificar los intereses propios de su clase social con los intereses propios de toda la humanidad, dotándolos de una falsa universalidad y racionalidad.

Karl Marx denominó como falsa conciencia al pensamiento de los individuos que no es consecuente con sus condiciones materiales de existencia. Como sabemos es el ser social el que determina la conciencia, no la conciencia la que determina el ser social. Por lo tanto la forma de vida del proletario genera una conciencia proletaria y la forma de vida burguesa genera una conciencia burguesa. Marx explica el fenómeno de la falsa conciencia como un producto de la alienación. Si la actividad social de los individuos es alienada (no se corresponde con sus necesidades y deseos), la conciencia de estos individuos también lo será. La falsa conciencia de los trabajadores asalariados, entonces, se explica por su existencia social como clase dominada. El trabajador alienado que presenta falsa conciencia es doblemente explotado: física y mentalmente. Por el contrario el trabajador con conciencia de clase puede ser explotado, pero sabe quiénes son los explotadores y los culpables de su situación. En él está puesta la esperanza de los comunistas para acabar con el ignominioso sistema capitalista que se basa en la explotación del hombre por el hombre.

En conclusión, la superestructura ideológica es un elemento que utilizan las clase dominantes para mantener su poder sobre el resto y todos aquellos trabajadores alienados que son explotados física y mentalmente presentan la falsa conciencia.

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