jueves, 16 de abril de 2015

"Hypotheses non fingo".

Por Sheila López

Kant conduce su filosofía según tres corrientes de las cuales una de ellas es la newtoniana. Para comprender como Kant llega a sus teorías, primero me parece precisó entender la ciencia de Newton. Pues bien, Newton se ubica en el campo empirista, dominante en el pensamiento anglosajón, y puede decirse que su metodología científica parte de Locke y de Bacon. Pero es claro que, no dejó de tener la influencia de Descartes y de Leibniz. En la obra de Newton encuentra su mejor aplicación y su perfeccionamiento práctico el método científico. La importancia filosófica del descubrimiento de la gravitación de Newton consiste en haber llevado a feliz término la demolición de la cosmología y de la física aristotélica iniciada por Galilei, al verificar el hecho de que las leyes vigentes en la Tierra tienen validez para todo el Universo. Puede decirse que el oculto resorte de todo el pensamiento newtoniano está en la necesidad que siente de extender lo que sucede en nuestro planeta a todo el Universo, para averiguar después si las conclusiones que de ello podemos extraer resultan confirmadas por la observación. En su obra principal formuló Newton, como regla especial de investigación (regula philosophandi) el principio que lo llevó a fraguar la hipótesis: Las cualidades tales que no pueden ser disminuidas o aumentadas y que pertenecen a todos los cuerpos en los cuales podemos experimentar deben ser consideradas como cualidades de todos los cuerpos en general... No debemos, en todo caso, forjar caprichosamente sueños que contradigan la evidencia de los experimentos (terror experimentorum) ni desechar la analogía de la naturaleza, ya que ésta es siempre simple y acorde consigo misma... En esta regla de investigación establece Newton el principio que sirve de guía a toda la ciencia y la filosofía modernas. El mundo, más que un gran animal, era ahora una potente máquina. Y con Newton se aclaraba el funcionamiento de esa máquina. La brillante idea de que, en virtud del principio de actualidad, lo que es verdad en las esferas más restringidas de la experiencia puede ser extendido a las más amplias, constituye sólo el primer peldaño. El siguiente es la subsiguiente deducción de las consecuencias contenidas en la idea que hemos establecido. Luego, el tercer peldaño es la prueba de que lo así encontrado, lo cual se sigue lógicamente de la idea, está de acuerdo con la experiencia. La deducción se vincula así a la inducción. Newton deduce, primero, que todos los planetas se mueven según las mismas leyes que rigen el movimiento de los cuerpos en la superficie terrestre. Muestra, en segundo lugar, que tal deducción resulta confirmada por la experiencia. Concluye, finalmente, que tanto en el mundo astral como en la Tierra la misma fuerza actúa de la misma manera. De los fenómenos extrae la ley y de la ley llega a los fenómenos”. Newton se rehúsa, sin embargo, a buscar una causa a la ley de gravitación, lo cual hace que Leibniz considere su obra como filosóficamente insatisfactoria. En general, se niega a proponer hipótesis allí donde éstas no resulten absolutamente indispensables. En ello no debe verse sino una prudente aplicación de la navaja de Ockham. Pero cuando proclama “Hypotheses non fingo” (No forjo hipótesis) es claro que no se está negando a todo tipo de hipótesis sino a aquellas que, como las aristotélicas y aún las cartesianas, explican los fenómenos a la luz de una visión total de la realidad. Lo que Newton rechaza es, pues, una explicación metafísica, que no es ajena a la física cartesiana, la cual deriva su explicación mecanicista del mundo del concepto de sustancia extensa. En realidad, lo que Newton rechaza es toda hipótesis que cierre el paso a la experiencia futura. Es indudable que tendía abiertamente (al menos en el aspecto filosófico) hacia el atomismo, pero lo que le impedía adherir a él fue el temor de que tal adhesión pudiera constituir un impedimento apriorístico para acoger las indicaciones de la experiencia.

Se comprende también que el “hypotheses non fingo” suscitara el entusiasmo de los positivistas puros, decididos a atenerse rigurosamente a la experiencia. Pero tal entusiasmo merece ser moderado. No se puede negar que el sentido de la metodología newtoniana está dado, ante todo, por el recurso a la experiencia, interpretada como juez de cualquier aseveración que quiera formar parte de la ciencia. En eso Newton no se aparta de Galileo. Pero debe advertirse que el procedimiento concreto de dicho juicio de la experiencia no es precisado por Newton, y es bien sabido, como dice Geymonat, “que tal precisión constituye todavía hoy un problema que está muy lejos de haber sido resuelto”. El propio Newton hace uso en la mecánica de las ideas de tiempo y espacio absolutos, ideas que difícilmente podrían ser consideradas como meros datos de la experiencia. Desarrolla la teoría de que hay un espacio relativo y otro absoluto.

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