martes, 21 de abril de 2015

El lado oscuro del condicionamiento operante.


Por Cristina García, Carla Delgado, Francisco Camblor y Alba Rodríguez.

Con un pie en la playa de Jamaica podemos ver este edificio que, a simple vista, nos parecería un hotel de lujo donde pasar las vacaciones. Se trata de un centro reformatorio para adolescentes bautizado Tranquility Bay el cual forma parte de una organización con sede en Utah llamada World Wide Association of Speciality Programmes (Wwasp), cuya tarea consiste en llevar a cabo un estricto programa para cambiar y mejorar la conducta de adolescentes problemáticos. Creada en 1997 por Jay Kay, quien no tiene estudios en psicología ni en medicina, pues afirma que solo le importan los negocios, inspirado e impulsado por el conductismo operante creado por Skinner.

La terapia consiste en internar los adolescentes (de 11 a 18 años) siendo estos arrestados en sus casas por un ejército de guardias, en más de una vez han tenido que esposar a los niños para llevarlos al aeropuerto. Una vez en el internado, los niños estarán sin ver a sus padres un año completo y no podrán hablar con ellos hasta transcurridos los seis meses. Al entrar en el edificio comienza el conductismo: es asignada una familia al individuo con nombres como “Valor” y el trabajador que los supervise será llamado “padre” o “madre”. Duermen en la misma habitación todos juntos y al sonar la alarma se visten (pues duermen sin ropa) y comienzan el día viendo un vídeo inspirador para luego ir a desayunar mientras escuchan una cinta inspiradora que habla, por ejemplo, de la alimentación saludable. Tras el desayuno comienzan las rutinas matinales donde se duchan, lavan la ropa, etc. A las nueve y media son conducidas a clase durante dos horas para leer un libro y hacer un test después de cada capítulo. Tras la comida y otra cinta, vienen tres nuevas horas de estudio y un segundo vídeo de crecimiento emocional. Hay un rato para practicar deporte, una reunión de cada familia y una cena con una nueva cinta inspiradora. A continuación se inicia el periodo de "reflexiones", donde se debe anotar lo que se ha memorizado de cintas y vídeos. Jay afirma que no tienen intimidad y que lo que quizá haga este sitio tan horrible para los chicos sea eso, la monotonía. Este lugar es básicamente un campo de detención privado, pero difiere en un aspecto importante: cuando un tribunal condena a un joven, la sentencia tiene un término, mien­tras que aquí nadie llega con una fecha de sa­lida. Los estudiantes son considerados aptos para irse sólo cuando han demostrado que creen sinceramente que merecen estar aquí y que el centro les ha salvado la vida. La actividad consta de un programa elaborado de castigo y recompensa y consta de seis niveles: en el primero no puedes hablar o moverte sin permiso. En el segundo se está permitido habar sin ser autorizado, el tercero el adolescente puede llamar a casa, a partir del cuarto nivel se permiten privilegios como vestirse individualmente y como uno prefiera o comer chocolatinas. ¿Qué pasa cuando alguna de las normas es violada? Pues bien, los adolescentes son sometidos y obligados a adoptar una postura conocida como la PO (posición observante) que consiste en yacer bocabajo sobre el suelo durante cincuenta minutos con un descanso de diez minutos para descansar los músculos y volver a la PO.
 
Este castigo tiene como objetivo el arrepentimiento y omisión de las conductas negativas. En el caso de que el adolescente no haya aprendido la lección será castigado con otras 24 horas en P.O. Si es cierto que no se aceptan chicos con adicciones a las drogas, también lo es que es una de las principales causas (drogas) así como verstir de manera inadecuada, ser malhablado o tener problemas con la policía. La escuela Traquility Bay garantiza el cambio de estos adolescentes a mejor consiguiendo éxito en el cien por cien de los casos. Los estudiantes describen sus personali­dades de antes del programa con adjetivos como "ignorante" o "irrespetuoso". Ahora estos chicos no sólo obedecen reglas. Parecen haber sido psicológicamente reconectados. Cada día, cada familia tiene un encuentro, liderado por su representante (el trabajador que informa de ellos a sus padres cada se­mana). La reunión de la familia Reto re­cuerda a una terapia de grupo. Tienen una hora para "compartir" y "responder". En la que los adolescentes comparten (más bien son obligados a hablar) sus intimidades y aconsejados por su familia. En la mayoría de los casos los consejos son frases como: si nadie se interesa por ti, aquí tampoco. Y con ello se fuerza al adolescente a fortalecerse psicológicamente. El sistema legal estadounidense coincide, más o menos, con su opinión. En un caso cru­cial, en 1998, un tribunal californiano decretó que un padre tenía el derecho legal de man­dar a su hijo a Tranquility. La decisión de los progenitores se consideró sacrosanta. Lo que sucede aquí sería ilegal en muchos países europeos, pero el centro está dentro de la jurisdicción jamaicana. A no ser que se incumpliera alguna normativa sanitaria, el Gobierno de este país no pone ninguna pe­ga para que siga funcionando. Un tratamiento que ronda los 40.000 dólares anuales y en el que el adolescente parecerá una planta tras dar por finalizados los seis niveles y todavía hay gente que apuesta por ese futuro.

El condicionamiento operante

Como ya sabemos, Skinner es el padre del conductismo instrumental u operante. Mientras que en el condicionamiento clásico el esquema es estimulo-repuesta, en el operante sucede lo contrario: primero va la respuesta y a continuación el estímulo, que Skinner denomina “refuerzo”. En el condicionamiento operante es la conducta la que opera en el ambiente para producir consecuencias. La conducta operante se produce generalmente por un organismo en ausencia de un estímulo provocador.

Skinner definió cuatro tipos de condicionamiento instrumental:
  • Reforzamiento positivo o condicionamiento de recompensa. En esta situación la respuesta es seguida por una recompensa o premio, lo que llevará al sujeto en los sucesivos ensayos a repetir nuevamente la respuesta, cada vez más rápido o a elevar su tasa, para obtener mayor número de recompensas. El reforzamiento positivo implica la obtención de algo en una situación.
  • El reforzamiento negativo o conducta escape-evitación. En el condicionamiento de escape-evitación la respuesta del sujeto le permite escapar-evitar un estímulo aversivo. El refuerzo negativo implica la eliminación de algo. Muchas conductas se condicionan porque nos proporcionan lago (reforzamiento positivo) o porque nos permiten escapar o evitar algo (en el caso del reforzamiento negativo).
  • El castigo. El castigo se utiliza para hacer desaparecer ciertas conductas indeseables. Mientras que en el control aversivo lo que se pretende es que tales conductas no se produzcan, en el castigo lo que se trata es de eliminar conductas que ya están asentadas en un individuo.
  • La omisión. En el entrenamiento de omisión el reforzador (un estímulo positivo) se pierde al emitir una respuesta determinada. La respuesta provoca que no se obtenga el reforzador o que desaparezca. También se denomina castigo negativo porque se castiga al sujeto retirándole el estímulo positivo.

Tranquility Bay desde el conductismo.
 
Ahora que ya conocemos la teoría propuesta por Skinner y la cual inspiró a Jay Kay para construir Tranquility Bay, podemos ver su método de una manera más interna y desde un punto de vista psicológico. Pues bien, no cabe duda que se mueve por un camino iluminado por la palabra castigo en neón. Desde que los adolescentes ponen un pie en este internado empieza la reforma a base de castigos. El primer día ya pueden ser sometidos a la PO durante horas y se les priva de muchas más cosas, como de un pijama o de unas instalaciones decentes (podría verse también como un método de omisión) así como de comidas variadas o premios. Con esto se pretende cambiar la conducta del adolescente pero si privar a un niño de ver a sus padres durante un año les parece poco, en el internado disfrazado de residencia pacifica también se lleva a cabo los castigos físicos. Viendo un documental sobre este centro se podía escuchar a un adolescente, cuyos padres jamás se perdonarían el haberlo internado allí, contando que en el castigo de PO te golpeaban en la cabeza contra el suelo y si osabas quejarte te metían un puñado de arena en la boca teniendo dos opciones: aguantar con ella en la boca o escupirla, de lo segundo te obligaban a sentarte en ella. Hacer deporte al aire libre no significaba alcanzar el bienestar, no para estos jóvenes, quienes tenían que correr unas sesenta vueltas sin parar y después entran hacer un test, de lo contrario recurrían de nuevo al castigo físico. Habiendo ocasiones en las que hubo intentos de fracturas en un brazo.

Definitivamente en Tranquility Bay se aplica el castigo de Skinner de la manera más radical que existe hasta ahora. Personalmente creemos que llegar a estos extremos es algo vergonzoso pues nadie puede ejercer un castigo físico tan grande prohibiendo cualquier tipo de defensa personal por muchos resultados positivos que sé, resultados cien por cien revisables y cuestionables porque según cuenta un paciente del internado, más bien sus padres ya que él apenas podía ya hablar, que tras la llegada de este a casa no hacía nada sin antes pedir permiso, no hablaba opinando si no le daba la autorización alguno de sus padres o no se iba a la ducha sin antes saber que podía hacerlo. Apenas hablaba y los padres se arrepienten de haber andado a su hijo a aquel sitio y que volviera una planta con el cuerpo de quien antes era su hijo.

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