miércoles, 18 de junio de 2014

Cromwell, de Ken Hughes.

Por David Vidal.

La película Cromwell narra importantes sucesos y acontecimientos de la vida de un célebre personaje histórico: Oliver Cromwell, quien jugó un importante papel en el desarrollo de la Guerra Civil Inglesa al liderar a las fuerzas del Parlamento contra el monarca Carlos I de Inglaterra; lo que influyó notablemente no sólo en el transcurso de la historia en Inglaterra, sino en el transcurso de la historia en todo el mundo.
En el relato, podemos apreciar como Cromwell, quien al principio se mostraba pasivo entorno a los temas referentes a la Corona, defiende los derechos de la nación y del pueblo de Inglaterra al contemplar como el rey y sus lacayos, en uso de un poder absoluto, oprimen a los ciudadanos ingleses.
Desde mi punto de vista, lo que lleva a Cromwell y a numerosos miembros del Parlamento a denunciar los actos del rey (y posteriormente, cuando ven que el diálogo no es suficiente para hacerle entrar en razón, a levantarse contra éste), es que éste último ha violado tres importantes derechos y valores, que son:


La propiedad privada, cuya violación se pone de manifiesto, por ejemplo, cuando los lacayos del rey arrebatan sus tierras y su ganado de forma injusta a unos campesinos que trabajan para Cromwell en Cambridge.
La libertad de los ciudadanos, la cuál el rey intenta anular en su intento de disolver el Parlamento, que era el único organismo público, que al fin y al cabo, defendía los intereses y la libertad de expresión del pueblo.
La Reforma Protestante, la cual denunciaba los abusos y corrupciones que existían en la Iglesia Católica, y promovía una libre interpretación de la Biblia, y un seguimiento y fidelidad a Dios también más libre; la misma que el monarca no tuvo ningún reparo en descuidar y avasallar, debido a que su esposa era católica.
 
Es por ésto, que al defender tales derechos y valores, lo que Cromwell y sus partidarios defienden son las libertades y propiedades del pueblo inglés. No obstante, también me gustaría destacar, que a pesar de que las ideas y propuestas de Cromwell me parecen excelentes y constituyen un preludio del Liberalismo, éstas en ocasiones tendieron a radicalizarse, tal como se ve con la ejecución del rey Carlos I, o con el desalojamiento del Parlamento que lleva Cromwell a cabo al final de la película, alegando que sus miembros son corruptos, y que no velan por los intereses del pueblo, sino por los propios. En mi opinión, estos radicalismos (independientemente de lo buenas que sean las ideas) pueden ser peligrosos, y pueden conducirnos a su vez, a la deformación y a la corrupción de ideas buenas y beneficiosas para las masas. Ésto es lo que sucedió, a mi entender, en numerosos estados socialistas y regímenes comunistas, que a pesar de defender valores positivos como la igualdad, acabaron por hacerse intolerantes y totalitarios, favoreciendo la aparición de numerosas injusticias, y acabando precisamente con la igualdad que tanto prometían, tal como se ve en el enriquecimiento de los burócratas y la hambruna del pueblo; es por ésto, que una idea demasiado radical, puede llevar a una idea realmente buena a eliminar el bien que desea lograr, y a convertirse en el mal que desea erradicar.

Fuente:  http://elhogardelconocimiento.blogspot.com.es/

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Lo más visto...