viernes, 9 de mayo de 2014

¿Es necesario el Estado?

Por María Martínez Fidalgo

Muchas personas y corrientes de pensamiento consideran que el Estado es una entidad innecesaria, antinatural e incluso maligna. Los marxistas, por ejemplo, creen que el Estado es un instrumento de opresión de las clases dominantes. Así, Marx y Engels proponen otro modelo de sociedad, la sociedad comunista, en la que no existiría el Estado como mecanismo de dominio sino que los hombres trabajarían y se relacionarían conforme a su libertad pero antes de llegar a una sociedad comunista la sociedad debe convertirse en un Estado socialista, es decir, una sociedad en la que no exista la propiedad privada y todos los bienes sean públicos y administrados por el Estado. Otro ejemplo son los anarquistas, lo consideran un mal completamente injustificable y una estructura nefasta e innecesaria, ya que las personas son naturalmente buenas y perfectamente capaces de organizarse espontáneamente para castigar violaciones a las normas de convivencia. La diferencia fundamental entre los marxistas y anarquistas es que los marxistas consideran que el Estado es necesario para lograr el propósito final de una sociedad libre, un Estado social en el que no existan las clases sociales, y los anarquistas no quieren esperar, no quieren intermediarios, quieren acabar con el Estado de una vez para siempre y comenzar de cero. Ambas sostienen la innecesariedad del Estado y parten de una concepción muy benévola del hombre, tomada directamente de las teorías roussonianas.

Jean Jaques Rousseau es uno de los pensadores más importantes de la Ilustración. Su filosofía se centra fundamentalmente en la política, la concepción que tiene del ser humano, del hombre primitivo en un Estado de naturaleza. Una situación en la que no existiese el Estado, ni leyes, y así el hombre viviría una vida sencilla y dedicada a la satisfacción de sus necesidades. El hombre-salvaje sería un hombre bueno y sencillo que viviría una vida tranquila sin molestar a nadie ya que la sociedad, con sus leyes impuestas y sometiendolo a un poder que los coacciona, vuelve al hombre violento, codicioso, envidioso, hipócrita y malvado. 

En conclusión, el Estado es necesario. El Estado es una forma de organización necesaria, efectiva y moralmente neutra. Su bondad o maldad depende del uso que se le dé y su buen funcionamiento depende de la conciencia de nuestros deberes respecto a la comunidad política y de nuestro respeto por las leyes. En mi opinión, el Estado es necesario para la convivencia humana. Los seres humanos somos racionales, pero también irracionales. Nuestras acciones no suelen tener motivos racionales sino que más bien nos dejamos llevar por nuestros deseos, emociones y ambiciones. El Estado existe por la más simple razón de todas, porque funciona. Porque demostró ser más exitoso que cualquier otra forma de organización humana a la hora de contener la violencia y ser la forma más eficiente de manejar y administrar los asuntos de la sociedad.

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