martes, 29 de abril de 2014

Teorías del Contrato social.



A la hora de abordar las distintas teorías del “origen del Estado”, y dejando de lado la concepción formalista que tiende a ver el Estado como una simple formación jurídica, dos han sido las maneras tradicionales de resolver la cuestión. La “teoría organicista” describe el Estado como un “organismo viviente”, siendo los individuos partes o miembros del mismo (los individuos o grupos de individuos), posteriores a él, y que aisladas o separadas de aquel no tienen existencia real, puesto que son meras abstracciones. La “teoría atomista”, por el contrario, supone que el Estado es una creación de los individuos, quienes deciden organizarse estatalmente de una manera determinada a través de un “pacto” o “contrato” (sea este implícito o explícito) en donde quedan fijados los poderes y competencias del Estado.

Tradicionalmente, se considera que los más ardientes defensores de esta segunda perspectiva son Thomas Hobbes (1588-1679), John Locke (1632-1704) y Jean-Jacques Rousseau (1712-1778), autor este último que propuso un nombre genérico para todas estas posturas al titular su libro más reconocido como “El contrato social”.  Thomas Hobbes y Jean Jacques Rousseau son dos autores que ya habían aparecido en el tema de antropología "¿Qué o quién soy yo?". El primero defendía una postura pesimista sobre la naturaleza humana, mientras que Rousseau era mucho más optimista, pensaba que, por naturaleza, somos seres bondadosos y pacíficos. John Locke, por su parte, había aparcido en un tema de epistemología como padre del empirismo y, ahora lo estudiamos como fundador del la tería liberal.


Las tres posturas que comentamos son altamente beligerantes entre sí: si bien es cierto que las tres parten de supuestos similares, pues suponen un “estado de naturaleza” previo al contrato social en el que el hombre vive libre pero inseguro, los tres acabarán por justificar formas de gobierno altamente diferenciadas, desde el “absolutismo” de Hobbes, pasando por el “liberalismo” de Locke, hasta alcanzar la “democracia” de Rousseau (precedente teórico de lo que luego conoceremos como “Estado social de derecho”). Las disputas sobre si se han de ceder todos los “derechos” o no (Locke insiste en que los individuos deben guardarse algunos para sí: la vida, la libertad y la propiedad), y si esta cesión ha de realizarse en dirección al “soberano” o bien hacia la “comunidad” (Hobbes afirma que lo primero, Rousseau que lo segundo) constituyen la base teórica que diferencia a los tres autores.

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